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El auto del juez Santiago Pedraz obliga a echar la vista atrás. El texto no solo es un fresco detallado de la peor corrupción, la que transitó desde el enriquecimiento, por ahora personal, hasta la cloaca de Estado. Es también un camino de migas por las alcantarillas del PSOE y su galaxia: porque lo que nacía en Ferraz llegó a los juzgados mediante denuncias y recursos de nulidad perversos, y a la opinión pública a través de medios y periodistas concretos.
Rafa Latorre lleva tiempo llamándolo «la trama mediática» y lo bueno es que el auto del caso Leire permite rastrear sus huellas. Se trata de localizar quiénes difundieron el mensaje fabricado por Leire y Cerdán: el de la llamada «UCO patriótica». Para eso conviene remontarse, como Pedraz, a abril de 2024.
Tras su amenaza de dimisión tras la imputación de Begoña Gómez, el presidente fijó la estrategia. Con el fin de derrocarle, su familia, su Gobierno y su partido estaban siendo atacados por una hidra derechista de tres cabezas: política, mediática y judicial. Había que hacer «limpieza». Para cuando en julio de 2025 estalló el caso Cerdán, la hidra sumaba otra cabeza: la policial.
Contra la primera (el PP), la Moncloa lanzó la acusación de «golpistas». Contra la segunda (la prensa), los «bulos» y la «máquina del fango». Contra la tercera (los jueces), el «lawfare». El arma contra la cuarta, la de los molestos investigadores, fue el cuento de la «UCO patriótica» de Antonio Balas, y ha tenido un éxito nada desdeñable.
La primera referencia que he encontrado es de El Plural, el mismo pasquín del PSOE que publicó el correo confidencial del novio de Ayuso y la historia de los DNIs del juez Peinado. Son tres artículos firmados por su director, José María Garrido, ex secretario de organización del PSOE... de San Sebastián de los Reyes, no nos alarmemos.
Lo más curioso es que los tres artículos están fechados entre las 19.42 y las 19.52 horas del 18 de mayo de 2025; el primer domingo después de que EL MUNDO publicara los whatsapps entre Sánchez y Ábalos que, según la teoría que echó a rodar la Moncloa, nos había filtrado la UCO.
¿Y qué decía el tríptico?
1) El fichaje de Ayuso de un guardia civil agrava el temor a la existencia de una 'UCO patriótica' contra Pedro Sánchez. «Filtraciones, investigaciones prospectivas y labores de contravigilancia que la Guardia Civil estaría realizando para seguir las órdenes de Ayuso y Aznar».
El texto es delirante, antiperiodístico; la fuente, una denuncia que «el teniente J. S. Yepes», hoy imputado por Pedraz, presentó contra Juan Vicente Bonilla, el veterano capitán de la UCO que en 2023 dejó la unidad para gestionar la seguridad del Servicio Madrileño de Salud. «La 'UCO patriótica' incluso estaría promocionando en medios conservadores nuevos informes contra aforados como Santos Cerdán, pese a no haber una investigación en curso contra su persona». Linces. ¡Insobornables!
2) Las evidencias que demostrarían la existencia de una 'UCO patriótica'.
La redacción es pésima pero suficiente: El Plural cumple su función y lo mejor está por llegar. Pronto empieza a publicar viejos chats, críticos con el Gobierno, entre Bonilla y un confidente: un empresario imputado en la trama de los hidrocarburos que en 2021 empezó a hablarle sobre Koldo y sus mordidas. Son más de 6.ooo mensajes a lo largo de cuatro años que se manipularán convenientemente.
Por aquí y por allá los tertulianos de la Moncloa repiten «UCO patriótica», sincronizados. Y el asunto asciende hasta la tele que pagamos todos.
Es 28 de mayo de 2025 y Javier Ruiz está agitado: «Les vamos a contar (...) lo que se está definiendo ya como la UCO patriótica. (..) Hoy el Gobierno está diciendo: hay una campaña, y hay una mafia, sí, pero para tumbar al PSOE, no una mafia del PSOE. Una guerra sucia contra Sánchez».
El salto adelante, cuando el Gobierno pasa a implicarse públicamente, sucede un día después. La Sexta: «Un capitán de la UCO fantasea con la muerte de Sánchez: 'Una bomba lapa en los bajos' de su coche». El Plural: Bonilla también barajó contratar a un «sicario venezolano». Ruiz, Intxaurrondo y Cintora, los tres faros de TVE, se entusiasman. Cinco ministros lo replican.
El 1 de junio todo el país sabe ya que es mentira: era Bonilla quien temía que el Gobierno le matara vía bomba o vía sicario (¡venezolano!). Ese día El País publica algo interesante:
«Nadie en el Gobierno ni en el Ministerio del Interior ha verbalizado abiertamente ninguna sospecha sobre la unidad, aunque la vicepresidenta María Jesús Montero, sin mencionarla expresamente, sí dijo que, en el caso de la difusión de los mensajes entre Sánchez y Ábalos, había que mirar hacia quién era responsable de su custodia, en una implícita referencia a sus agentes. En privado, sin embargo, algunos cargos del departamento de Fernando Grande-Marlaska sí han empezado a hablar de un grupo de agentes en la unidad (algunos medios de comunicación han comenzado a referirse a ellos como la 'UCO patriótica', que recuerda al grupo de policías que durante el Gobierno de Rajoy espió a los rivales del PP) que buscaría perjudicar al Gobierno de Sánchez».
Leyendo ahora el auto de Pedraz, cualquiera diría que todo es lo que parecía: que la hidra de las cuatro cabezas no moraba en la fachosfera, sino en Ferraz/Moncloa. La cueva patriótica.
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