Diligencias
Los dos grandes partidos se han puesto de acuerdo para reformar por cuarta vez la Constituci�n. Se trata de otorgar un senador a la isla de Formentera

Panor�mica de una playa de Formentera.
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Mientras se despellejan en el espacio p�blico, los dos grandes partidos se han puesto de acuerdo para reformar por cuarta vez la Constituci�n. Se trata de otorgar un senador a la isla de Formentera y adaptar su art. 69.3 a la voluntad del legislador auton�mico, que en 2007 cre� un Consejo Insular para formalizar la secesi�n administrativa con respecto a Ibiza. No es un detalle menor. Dada la simplicidad de la reforma, esta se ha hecho sin posibilidad de enmiendas por parte de otros Grupos, as� que los plenos del Congreso y Senado la han aprobado por lectura �nica. Proceder que ya hab�a sido legitimado por el Tribunal Constitucional. La iniciativa part�a, como novedad, del Parlamento balear.
Les quiero decir a los formenteranos una cosa, espero que no se me enfaden demasiado: el senador que va a representarles a partir del cambio del art. 69.3 CE no defender� sus intereses. Como mucho, se los har� llegar al partido al que pertenezca. Despu�s, el senador, en contravenci�n del art. 67.2 CE -prohibici�n del mandato imperativo- seguir� las �rdenes del partido en el d�a a d�a y en las votaciones de la que se supone que es la C�mara territorial. Cu�ntos bosques se habr�n talado para alimentar los libros y art�culos que los profesores de derecho p�blico han dedicado a pensar una reforma constitucional que convierta al Senado en una C�mara auton�mica. Ya tenemos una reforma �no nos quejemos!
Es positivo modificar la Constituci�n, pues siempre ayuda a integrar en la misma a nuevas generaciones. Pero como he dejado caer m�s arriba, hagamos notar que ninguna reforma se ha llevado a cabo para abordar los problemas internos de la Norma Fundamental. Todo han sido exigencias externas a ella: lo requiri� la ratificaci�n del Tratado de Maastricht (art. 13.2) y lo exigieron los mercados y el Banco Central Europeo (art. 135), las asociaciones de personas discapacitadas (art. 49) y ahora las preferencias del legislador auton�mico. Los problemas inherentes a la propia Constituci�n, como la desconstitucionalizaci�n del Estado auton�mico, los posibles defectos del dise�o del CGPJ que han permitido su captura partidista o las lagunas de la investidura del presidente, seguir�n esperando la reforma de verdad, aquella que adapte la realidad a la Norma y no solo la Norma a la realidad. No crean que es un galimat�as.























