Ciudad Jard�n
Rufi�n y Quil�s juegan consciente o no con el esquema del d�o c�mico: los dos se creen m�s listos que el otro y los dos esperan que las presunciones de su antagonista acaben en un gag humillante.

Tip y Coll, en la grabaci�n del programa 'Todo es posible en domingo' en TVE(1974).

Luis Alemany Madrid
Actualizado
Encontr� esta idea en la novela Las pruebas de mi inocencia, de Jonathan Coe (Anagrama): �Igual que el protagonista de una obra de teatro (Edipo, Hamlet o Arturo Li) es el arquetipo de h�roe que representa la conciencia individual de cualquier ser humano, el d�o c�mico es la representaci�n m�s simple de toda la sociedad�. Por ejemplo, Stan Laurel y Oliver Hardy, el Gordo y el Flaco, que, seg�n Coe, construyeron �un microcosmos de c�mo las personas interactuaban unas con otras: frustraciones, malentendidos, zancadillas, pero tambi�n una total interdependencia y (en el caso de los grandes d�os c�micos) un aut�ntico amor inquebrantable�.
La hip�tesis que aparece a continuaci�n en Las pruebas de mi inocencia es que los d�os c�micos han desaparecido porque vivimos en el mundo del individualismo y de los viajeros que no levantan los ojos del m�vil en el metro.
Para saber m�s
�Hay d�os c�micos en nuestro mundo? Pantomima Full, claro, pero, en el fondo, sus guiones presentan a personajes desesperadamente solitarios que hablan solos y apenas interact�an entre ellos. En la novela de Coe aparece un dato tremendo: Morecambe y Wise eran un d�o c�mico del viejo mundo; eran, por lo que entiendo, una especie de Tip y Coll del Reino Unido. Morecambe muri� en 1984. En 1985, Wise, hizo la primera llamada desde un m�vil en su pa�s. Hab�a muerto la pareja c�mica, empezaba la edad de la soledad.
Bueno, siempre est� la tentaci�n c�nica, siempre est� la ocurrencia f�cil de decir que nuestros d�os de c�micos son Rufi�n y Quiles, �balos y Koldo. Supongo que Rufi�n y Quil�s juegan consciente o inconscientemente con ese esquema: los dos se creen m�s listos el uno que el otro y los dos esperan que las presunciones de su antagonista acaben en un gag humillante que celebrar�n sus respectivas hinchadas porque la humillaci�n se ha convertido en el gran entretenimiento de nuestro mundo, el gran tema de conversaci�n en las redes sociales y en el deporte de competici�n. �Existe la expectativa de que, al cabo de los a�os, una subtrama de amistad nazca entre el diputado y su perseguidor? Supongo que s�, pero, por mi parte, no me hace especial ilusi�n esa l�nea argumental.
Respecto a Koldo y �balos: qu� s� yo. Yo tambi�n me re� con el discurso de �no tengo nada, no tengo a nadie�, pero sospecho que �balos no estaba interpretando ning�n papel aquel d�a. Me huelo que el horizonte del suicidio y de la comedia que acaba en tragedia es mucho m�s veros�mil en su caso que en el caso Kitchen.




















