Ciudad Jard�n
El conservadurismo de 'La Grazia' no es identitario, no es una cuesti�n de nosotros contra ellos y tampoco es una cuesti�n de fines. Es una cuesti�n de m�todos y de tiempos.

Toni Servillo en 'La grazia'.
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CON LO que no contaba al entrar en el cine era con que La grazia, de Paolo Sorrentino, fuera a ser la mejor pel�cula pol�tica que podr�a imaginar en 2026. No contaba con ello, para empezar, porque el tema pol�tico en la ficci�n se dirige desde hace a�os hacia el esquema del thriller conspirativo, al estilo de las viejas pel�culas de Costra Gavras. C�nclave, es el primer ejemplo que se me ocurre. Algunas pel�culas de Alberto Rodr�guez se me vienen a la cabeza tambi�n, y que conste que tengo la mejor opini�n posible de Alberto Rodr�guez. La grazia no, La grazia no habla de los mecanismos ocultos del poder sino que indaga en la vivencia �ntima de la pol�tica. El conflicto est� en el yo y no en el nosotros.
Para saber m�s
De hecho, la pol�tica como nosotros est� ut�picamente resuelta en La grazia. Su mundo es, m�s o menos, un para�so centrista en el que las ideolog�as no importan demasiado al lado de una idea del bien com�n aplicada con m�todo. Los partidos dan igual, han renunciado al canibalismo. La opini�n p�blica ha alcanzado la serenidad. Mariano de Santis, el personaje de Toni Servillo, es el presidente de la Rep�blica de Italia. Va a la �pera y el p�blico le aplaude. Alguien grita: �Gracias por salvarnos de aquel loco�. Pasea por Roma y la gente lo saluda con impecable educaci�n. De Santis dice de s� mismo que desciende de la Democracia Cristiana y, con buen humor, se declara culpable de sus pecados leves. De Santis no es un valiente. Cuando el Papa le dice �que no se te ocurra aprobar la ley de eutanasia�, se deja intimidar. Pero las dos personas en las que conf�a, su amiga y su hija, no son conservadoras. Aunque sea con fatiga, el presidente acepta su di�logo cr�tico.
�Por qu� soy conservador? parece preguntarse De Santis. Porque las consecuencias de los impulsos bienintencionados son impredecibles. Aprobemos una ley de eutanasia por delante de nuestro tiempo, de acuerdo. �Qu� uso le dar� la sociedad? Una condenada por homicidio aparece en la pel�cula y dice que su crimen fue un acto de eutanasia. No es f�cil refutarla. Despu�s, sale un caballo precioso. Enferma. Lo normal ser�a sacrificarlo, pero el presidente ordena que lo dejen agonizar, aunque sea con un dolor terrible para el animal y para aquellos que lo aman. El presidente necesita ver despacio lo que es una muerte odiosa para entender cu�l es la esencia del bien cuando hay que legislar sobre la eutanasia. El conservadurismo del presidente De Santis no es identitario, no es una cuesti�n de nosotros contra ellos y tampoco es una cuesti�n de fines. Es una cuesti�n de m�todos y de tiempos.




























