Comentarios liberales
Las pruebas e indicios aportados por Aldama ir�n a las causas que en muchos juzgados amenazan a S�nchez

V�ctor de Aldama, a la entrada al Tribunal Supremo.EFE
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La Justicia no persigue al delincuente, sino al que comete delitos, al margen de quien sea. Y cuando la polic�a, por orden del juez, captura a un miembro de una banda organizada, lo que quiere es acabar con la banda, aunque sea al precio de que el que colabore con la Justicia obtenga alg�n beneficio a cambio de que su colaboraci�n sea sincera y exhaustiva. Que el arrepentimiento sea sincero o forzado da igual, porque lo que se juzga no es el alma del arrepentido sino el fruto de su colaboraci�n. Casi todas las bandas criminales y organizaciones terroristas se desmantelan gracias a la colaboraci�n de arrepentidos, sea porque ven que la violencia para lograr un fin pol�tico ha derivado en bandidaje y atropello de gente inocente, sea porque el arrestado ya s�lo aspira a una mejora de su pena, la protecci�n de su familia o alg�n otro favor judicial.
Ya no me sorprende, pero me sigue espantando la facilidad con que los periodistas se identifican con los delincuentes, asesinos incluidos, y la frivolidad con la que llaman chivato y traidor al delincuente dispuesto a declarar contra s� mismo y la banda de la que forma parte, que es el caso de Aldama. Am�n de chivato y traidor, se dice que es un chulo y que busca su beneficio penal. Y que no ha aportado pruebas de sus acusaciones, cuando estamos en un juicio concreto, el de las mascarillas, y ha dado material m�s que de sobra para muchos casos ya en los juzgados, como la financiaci�n ilegal del PSOE, los negocios de Bego�a, los putipisos de �balos y Koldo, o la estructura de esta organizaci�n criminal, que debuta en el caso de las mascarillas, pero a cuya jerarqu�a, financiaci�n y actividad internacional le faltaba informaci�n cualificada, por ejemplo, sobre la cajera Delcy.
Que el �rbol de Aldama no nos impida ver el bosque de S�nchez. Los pisos de la banda, el dinero negro, la lista de empresas de construcci�n a las que favorecer y de las que cobrar, la compra de la Internacional Socialista y la reventa de la pol�tica exterior son pruebas concretas. Como el que a �balos, secretario de Organizaci�n del PSOE, le sucediera el tambi�n recluso Cerd�n, con las mismas tareas, y que a todos sirviera Koldo, el "gigante del socialismo", seg�n S�nchez. Le cuidaba los votos o se los compraba a los rumanos, y se hace el tonto disfrazado de Yeti o de El Solitario.
Las pruebas e indicios aportados por Aldama ir�n a las causas que en muchos juzgados amenazan a S�nchez. Tanto, que Por�lmato empez� ayer a purgar fiscales decentes y promover sicarios togados. Que, adem�s, pretenden instruir los casos que les pueden condenar.


























