























Nota bene
En las novelas de Christie se advierte, por lo dem�s, un hondo conocimiento de la naturaleza humana

Agatha Christie, en una imagen de enero de 1946.Popperfoto/Getty Images
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Aprovechemos un receso en los dramas del mundo para hablar de cosas que nos gustan: las novelas de Agatha Christie, por ejemplo. Confluyen las efem�rides: cincuenta a�os de su muerte, cien de El asesinato de Rogelio Ackroyd, su primera obra maestra, y cien tambi�n del misterioso caso de su desaparici�n, suceso que puso de puntillas a Inglaterra durante once d�as (explicado como lance de amnesia, se sospecha fue un escarmiento a su marido ad�ltero). Habr� homenajes aqu� y all� a la �Reina del Crimen�, pero no la explosi�n de j�bilo y gratitud popular que yo esperaba. �Tan pocos lectores maduros hay dispuestos a admitir que pasaron su adolescencia devorando a la Christie? Yo guardo como exvotos de mi ni�ez lectora los ajados ejemplares de la Editorial Molino (Diez negritos en una caja fuerte a prueba de iconoclastas) y no he olvidado la primera noche de claro en claro leyendo Asesinato en el Orient-Express. Esnobismos aparte, sesenta y seis novelas de detectives que no han dejado ni por un momento de reimprimirse en un tropel de lenguas son un caso que al mismo H�rcules Poirot le costar�a esclarecer. �C�mo se explica este �xito permanentemente prorrogado? Una clave es la falta de pretensiones. Christie no se cree por encima del g�nero que practica ni aspira a dejar de ser artesana para graduarse como artista. Las suyas son las primeras novelas para adultos que puede leer un ni�o; rele�das despu�s, la ecuaci�n se invierte y son cuentos de hadas para adultos donde la soluci�n al enigma criminal equivale al �y fueron felices para siempre�. Es el secreto atractivo de toda novela policiaca: que la justicia perturbada al comienzo de la historia queda restaurada en las p�ginas finales, cosa muy satisfactoria en un libro por cuanto rara vez sucede en la vida real. En las novelas de Christie se advierte, por lo dem�s, un hondo conocimiento de la naturaleza humana -lean Cinco cerditos- no muy a la zaga del que destilan las obras m�s oscuras y complejas de Patricia Highsmith o P.D. James (�alguna explicaci�n, por cierto, de por qu� las mujeres destacan tanto en la escritura de novela criminal?). Es mucho, en fin, lo que debo a Christie: el amor a la lectura y tambi�n, dir�a, un talante pregunt�n y cierto gusto cosmopolita (con ella y con Herg� dimos muchos la primera vuelta al mundo). Ahora le debo, adem�s, grandes ratos con mi hija, tan enganchada como yo estuve. Placer en com�n que tambi�n es cin�filo: �hay mejor plan para un padre que pasar la tarde de domingo viendo con su hija Testigo de cargo? Gracias por tanto, Agatha.
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