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El juicio a �balos, Koldo y Aldama en el Tribunal Supremo ha dejado una sensaci�n devastadora: no es s�lo que los partidos sigan apropi�ndose con naturalidad de las instituciones y de las empresas p�blicas, sino que ello est� tan interiorizado como una pr�ctica habitual que nadie hace nada. Por eso, cuando el fiscal Alejandro Luz�n detuvo por un momento su exposici�n final para denunciar la �colonizaci�n� sistem�tica del Estado, pareci� estar diciendo algo prohibido, revolucionario. Rompiendo una ley del silencio.
El Gobierno ha presentado a �balos y a Koldo como un accidente inevitable. Y tiene sentido, porque la utilizaci�n del poder para colocar a amigos, familia, colaboradores, afiliados y peones est� a la vista de todos. As� que, si todo el mundo coloca a los suyos, si la �tradici�n� es poner a un asistente sin formaci�n como asesor del Ministerio y como consejero de Renfe Mercanc�as, �por qu� hab�a que sospechar de �balos?
Para ser honestos, no obstante, habr�a que a�adir una conclusi�n m�s a este mes de juicio: hay personas que hacen que el Estado funcione. No s�lo son los perseguidores de la corrupci�n -el propio Luz�n, el teniente coronel Antonio Balas o los magistrados-: tambi�n los profesionales que reaccionan con integridad cuando ven un atropello. Sus nombres deben recordarse: Virginia Barbancho, la empleada de Tragsatec que alert� sobre J�sica, y Jos� �ngel M�ndez y Enrique Mart�nez Torres, despedidos de sus cargos en LogiRail tras intentar actuar contra miss Claudia.
La muerte de los guardias civiles Jer�nimo Jim�nez y Germ�n P�rez, otros dos servidores p�blicos que han perdido la vida mientras persegu�an a unos narcos, no parece haber sacudido demasiado al Gobierno.
El ministro Fernando Grande-Marlaska pudo estar en el funeral que tuvo lugar ayer en Huelva, pero prefiri� quedarse en Madrid y dar una rueda de prensa con M�nica Garc�a sobre el hantavirus. El barco de las tinieblas no llegaba hasta bien entrada la madrugada y el ministro no era imprescindible en esa comparecencia, muy centrada en los aspectos sanitarios de la crisis. Pero es comprensible que le apeteciera poco soportar los abucheos que algunos de los presentes en el funeral le dedicaron a la candidata Mar�a Jes�s Montero, a la que el Gobierno –y �l, en primer lugar– dej� sola.
As� que, a esa misma hora, las 12 de la ma�ana, Marlaska apareci� en el Ministerio de Sanidad con un aspecto envidiable, lejos del luto andaluz. Sonrisa, camisa blanqu�sima, chaqueta gris claro. Al menos dedic� sus primeras palabras a los dos agentes.
�En primer lugar, permitirme (sic) que traslade p�blicamente mis condolencias a las familias de Germ�n y de Jer�nimo, que fallecieron en el d�a de ayer como consecuencia de un accidente en acto de servicio. (...) Y ratificar el compromiso del Gobierno de Espa�a en la lucha contra el narcotr�fico, como venimos haciendo, como bien sab�is, desde 2018, incrementando sustancialmente todos los medios personales y materiales para hacer frente a esa lacra�.
El ministro de Interior estuvo un buen rato exhibiendo el m�sculo organizativo de Espa�a ante la crisis del hantavirus, hasta que una periodista le pregunt� por el asuntillo de los guardias civiles muertos. �No me siento interpelado por el PP. En primer lugar, esto ha sido un tr�gico accidente que evidentemente no nos hubiera gustado. Pero nosotros desde el 2018 hemos puesto m�s medios de los que se han puesto nunca en la lucha contra el tr�fico de drogas (...). Todas las tragedias no pueden evitarse�. Es decir: fue un siniestro inevitable y en nada relacionado con la falta de medios de los agentes: �de hecho, andan sobrados!
El problema es que hay demasiadas voces que le desmienten. Sobre lo primero, mandos de la Guardia Civil aseguran que las maniobras de los narcos para forzar el choque entre las embarcaciones que los persiguen son una constante. Y sobre el r�cord hist�rico... M�s all� de la trampa de comparar los recursos actuales con los de Rajoy, cuando el narco se ha disparado en los �ltimos a�os, la falta de medios no s�lo la denuncia el desleal PP. Tampoco se agota en los sindicatos de la Guardia Civil, que, como se sabe, son derechistas peligrosos.
En 2024, tras el asesinato de dos agentes en Barbate, la fiscal antidroga de C�diz, Ana Villag�mez, dio una valiosa entrevista a la Cadena Ser. Las narcolanchas, dijo, �campan a sus anchas� en C�diz. Los guardias civiles no cuentan con �los medios que hacen falta�. �No tienen medios ni lanchas ni personal para hacer frente a eso, y cuando lo hacen se juegan la vida�. �La sensaci�n es de impunidad, de que es una lucha de David contra Goliat�. Otra verdad revolucionaria, de otra fiscal, perfectamente encapsulada.
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