En Palacio, así llaman a Miraflores, no se nombra ya a Zapatero. El ex presidente se ha vuelto un paria hasta para los que cantan a los parias de la tierra. Se nota que Trump está encantado con la nueva

El primer ministro de la India, Narendra Modi, saluda a Delcy Rodriguez en Nueva Dehli.EFE
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Ni siquiera Delcy Eloína quiere saber ya de Zapatero. Me lo decía hace tres días Ibéyise Pacheco, autora de Los hermanos siniestros (por los Rodríguez) y una de las personas mejor informadas de la situación de Venezuela. «En Palacio (así llaman los venezolanos a Miraflores) evitan el tema [Zapatero] sin una orden expresa. Tratan de protegerlo y de protegerse»...
...Las precauciones de Palacio se entienden. Lo contaba Jorge Benezra en Caracas: no se ha vuelto a pronunciar el nombre del expresidente del Gobierno desde que la Audiencia Nacional lo imputara por organización criminal, tráfico de influencias y falsedad documental. No se moja por él Delcy Rodríguez ni tampoco el querido hermano Jorge. «El campeón de la paz» -así lo llamaban- ha dejado de existir. De hecho, en eso que era Telesur solo Monedero ha sacado el palabro -lawfare- que ya no se le cae de la boca al pedrismo. Salvo que sea para referirse a Leticia Lauffer (se pronuncia igual), amiga de Begoña Gómez y directora de Wakalua, la filial de Globalia.
Explican que la trama que implica a Zapatero empieza a cobrar sentido desde que deportaron a Álex Saab -otro cliente de Garzón- a EEUU el pasado 16 de mayo para ser procesado. Benezra entrevista a un politólogo, de apellido Sucre, que explica que por lo general el chavismo no suele dejar tirados a sus aliados internacionales; tan solo a quienes «considera una amenaza interna», como debe de ser el caso. Esto es, que con tal de mantenerse en el poder, Delcy no va a mover un solo documento falso en falso por el que otrora fuera «su príncipe». De hecho, dicen que muchas voces dentro del chavismo exigen que se investigue a Zapatero por presuntamente usar el programa de alimentos para pobres para blanquear dinero.
A nadie le puede extrañar la deslealtad de Delcy Rodríguez y de su hermano Jorge. ¿Les han oído decir algo sobre Cuba? ¿O sobre Irán? Ni un imperialistrump ha salido de esa boquita de piñón que regaba de babosidades los oídos de Zapatero. Una pena que las sirenas que antes cantaban sean ahora las del coche de policía.
Por su parte, María Corina Machado, indiscutible líder de la oposición en Venezuela, ya ha avisado de que toda «la verdad se va a saber. La verdad va a salir a flote». Y da seguramente la mejor descripción del presidente Zapatero y sus compinches: «Se sentían tan intocables que fueron capaces de dejar todo por escrito, todas las pruebas, todas las evidencias. Ni siquiera se molestaron en borrarlo».
El descaro de ZP solo es comparable al del comando cloaca de Leire (charo charo siete, la llaman en X), o a algunos vericuetos de la Kitchen, que de momento no han quedado esclarecidos en el juicio. Quizás por la íntima relación que guarda un caso con otro: la sombra de Villarejo alcanzaba también a las saunas de Sabiniano. Sin embargo, a unos y a otros les ha llegado su San Martín. Como les alcanzará a Zapatero y a sus dos hijas.
Sonsoles, por su parte, ha adoptado el papel de infanta. El yo no sabía vale poco si hay algún papel de por medio, aunque las esposas que van de tontas cotizan más que las que perrean en la casita de Bad Bunny. La edad de la inocencia, de Wharton.
Cuentan que Ansorena tasará las joyas que se encontraron en la caja fuerte de Zapatero. Al "príncipe" (ZP) y a la corista (Sonsoles en el Teatro Real) les cogieron con las manos en las masas. (Ya sabe, la legislatura de los derechos).
Delcy estaba esta semana en viaje oficial a la India mientras Dan Caine, el jefe militar de EEUU, llegaba a Caracas. No le hacía falta estar. Según Pedro Mario Burelli, Laura Dogu, anterior encargada de negocios de EEUU en Venezuela, ya se habría encargado de contarle al MacArthur del Caribe el «arrepentimiento» y las «ganas de hacer las cosas bien» de los hermanos Rodríguez.
No es de extrañar que muchos piensen que Trump está muy contento con tener a Delcy Eloína en la presidencia de Venezuela. Al fin y al cabo, María Corina no le debe nada.



























