


















Van a por Pedro a través de su mujer, de su hermano, de nuestro fiscal general, del referente del socialismo que siempre será José Luis

José María Aznar.
Actualizado
Claro que todo puede ser lo de siempre: la clásica conjura de la derechona. Ese sentido patrimonial del poder. Esa tendencia histórica al golpismo que no pueden reprimir. Ese odio al progreso que les corroe cuando ven cómo hacemos avanzar la diversidad y la igualdad del Estado plurinacional. Porque ellos van de patriotas, siempre con la banderita y el himno, pero el patriotismo es un hospital donde nadie te haga huelga, y unos sindicatos alineados con la ministra de Trabajo para blindar la paz social, y unos fiscales que se atienen al orden jerárquico del Ministerio Público, que depende de quien depende. Pero la derecha política, mediática y judicial ha decidido secundar la orden de Aznar: "El que pueda hacer que haga". El mensaje está clarísimo y no deja margen a la interpretación. Ha dado una orden taxativa al deep state franquista que aún manda en España. Esas palabras son una meridiana invitación al golpe de Estado, y están atendiéndola. El ruido de togas de hoy equivale al ruido de sables de ayer. Van a por Pedro a través de su mujer, de su hermano, de nuestro fiscal general, del referente del socialismo que siempre será José Luis (Ábalos ya no). ¿De verdad alguien se puede creer que Zapatero traficara con petróleo y oro? ¿Desde cuándo es un delito heredar un par de collares de tu tía abuela? Por no hablar del ensañamiento con las dos crías, tan propio de la crueldad de la derecha. ¿Alguien las ve capaces de montar una trama de facturas falsas a través de una empresa de maquetación? Por favor. Lo que ocurre es que no saben ganarnos en las urnas. Están desesperados porque sin la ultraderecha no son nada: de hecho son lo mismo, aunque finjan no entenderse antes, durante y después de las urnas. Pero con Pedro no van a poder, porque con Pedro este país ha vuelto al lado correcto de la historia. Estamos donde está León XIV. O mejor dicho, León XIV está donde está Pedro. Y eso es lo que les jode: que hasta su sumo pontífice se ha pasado a nuestro lado del muro. Habla de tecnooligarcas, como Pedro. Defiende la paz en el mundo, como Pedro. Y se maneja en inglés nativo, como Pedro. Es evidente que la internacional ultra, con Trump y Netanyahu a la cabeza, ha puesto en la diana al Gobierno más progresista de Occidente por el mero hecho de serlo. El único que promueve la ciencia, las prórrogas presupuestarias, las flotillas. Pero nosotros decimos, una y mil veces: no pasarán.
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