Yo veo mucho más prestigioso reparar los errores de nuestra historia literaria que ser un subcontratista más de Xi Jinping

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.EFE
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Dolido por el ninguneo a que el mundo académico somete sus descubrimientos filológicos, Sánchez ha decidido irse a ganar dinero a China. Lo comprendo, y debo reconocer que la importancia de su obra política anuló mi curiosidad por su investigación humanística, fallo imperdonable en un filólogo por la Universidad Central de Barcelona, que en mi época era considerada la mejor del mundo. El descubrimiento de Sánchez es que la frase «Decíamos ayer», atribuida a Fray Luis de León, es, en realidad, de San Juan de la Cruz. Así consta en la página 48 de Manual de resistencia, cuando, al ver al chófer esperándolo para llevarlo de vuelta a la Secretaría General del PSOE recordó la frase citada. Confieso que, de no ser por la voracidad lectora de Santiago González, seguiría inconsciente del bulo que, como tantos, he propagado en las aulas. ¡Tanto hablar del proceso y cárcel de Fray Luis, cuando se inspiraba para la Noche Oscura del Alma!
El hallazgo de Irene Lozano, revisado por los asesores de Moncloa, será discutido, porque cuesta reconocer errores tan arraigados, pero, ante todo, la verdad. Sugiero una separata en la Ley de Memoria Democrática que añada otras dos aportaciones de Sánchez: Antonio Machado nació en Soria (el error fue creer lo de «Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla») y que Cádiz y Almería son «provincias limítrofes».
Será corporativismo filológico, pero yo veo mucho más prestigioso reparar los errores de nuestra historia literaria que ser un subcontratista más de Xi Jinping. ¡Hay tantos, tantísimos, errores y subcontratistas! Y tampoco es seguro que Begoña Gómez, polizona sin pasaporte en el viaje de Pedro Marco Polo, pueda actuar como subcontratista del subcontratista, ni siquiera mediante la transformación social creativa de la obra de Confucio.
De hecho, la obra del pensador chino ha sido a la vez combatida por Mao (campaña contra Lin Biao y Confucio) y reivindicada por su sucesor, que ha bautizado así su Instituto de Propaganda Cultural. Al tiempo, Xi ha recuperado el leninismo como guía del Partido Comunista Chino, con Marx, Engels y el «Pensamiento Mao Zedong». Un lío.
Se entiende que Sánchez quiera heredar al subcontratista Zapatero si, al final, la Justicia lo empapela por el rescate de la Plus Ultra. Pero, ojo, lo firmó Sánchez, como el de Air Europa, Begoña mediante. En fin, que la sucesión de ZP como subcontratista y coimero chino está casi tan complicada como la de Xi Jinping.

























