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El Papa no puede cerrar la boca de Trump sin haber recorrido el camino infame de los muertos

Le�n XIV, en la Bas�lica de San Agust�n en Annaba, Argelia.AP
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El 11 de enero de 2026, a la hora de aquel Luis del Olmo, tambi�n llamada la del �ngelus, el Papa Le�n XIV dijo: �Mi pensamiento se dirige a lo que est� sucediendo en estos d�as en Oriente Medio, en particular en Ir�n y en Siria, donde tensiones persistentes est�n provocando la muerte de muchas personas�. Este martes, la competente fisioterapeuta que cuida de mis rodillas —las de una antigua estrella del basket— dijo ante el dolor del mundo que se concentraba en mis tendones: �Hay una tensi�n persistente en el menisco�. Las persistentes tensiones en Ir�n han causado en los �ltimos meses miles de muertos. No ser�n los 43.000 que cita Trump, bas�ndose en los c�lculos de un canadiense Centro Internacional de Derechos Humanos en Ir�n, pero los muertos se cuentan por miles. La incertidumbre num�rica es mucho menor respecto a los fusilados: 1.639 en el a�o 2025, la mayor cifra desde 1989.
La tarde del 11 de abril el Papa volvi� a hablar de Ir�n. No us� mis tendones. Aludi� al �delirio de omnipotencia� que alimenta las guerras y rechaz� cualquier intento de �reclutar� a Dios para justificar la muerte de civiles, en respuesta directa a declaraciones de Trump y a las invocaciones b�blicas del secretario de Defensa Pete Hegseth. Este es el hombre: el que a�n no ha levantado la voz —que la tiene algo meliflua— para condenar que toda muerte decretada por los curas isl�micos se haga en nombre de dios. Comprendo sus problemas ontol�gicos. Pero son, estrictamente, sus problemas. Dado que la opini�n socialdem�crata le r�e las gracias —tiempo habr� de volver a la pederastia celibata—, nuestro Le�n se crece cada d�a. Iba a despegar el avi�n que lo llevaba hacia Argelia cuando a preguntas de los periodistas sobre lo que hab�a dicho Trump en su Truth contest�: �Es ir�nico el mismo nombre del sitio, y no agrego m�s�. Yes. Y no te digo que llamen papa a una virgen.
El Papa, como los editorialistas j�venes, debe clamar por la paz en el mundo, y despu�s gloria. A la m�nima decantaci�n asoma la teocracia, el divino cesarismo. Aquel P�o XII: todo lo que call� ante la matanza nazi lo habl� luego ante la cortina de hierro que encarcel� a media Europa. El Papa no puede cerrar la boca de Trump sin haber recorrido el camino infame de los muertos. All�, en di�logo con los padres, los hijos, los hermanos y los esposos de los torturados, baleados y ahorcados, puede meditar sobre la Justicia que deja en las postreras manos de dios el castigo. Y tratar de convencerles, sobre el terreno, de que el asesinato de los asesinos, cualquier adelanto a los planes divinos, no es Justicia, sino venganza, perpetuaci�n: ofensa represalia de la ofensa represalia de la ofensa.
Cualquier cosa menos hacerse el Pontificio.





















