Nunca en doma
�No intu�a ZP que conduc�a a sus hijas al peor de los escarnios?

Zapatero, con su mujer y sus hijas, en la recepci�n de los Obama.CASA BLANCA
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Hace a�os mi padre fue patrono de la Fundaci�n Princesa de Asturias en representaci�n de una empresa. Me ofreci� ser su +1 en los premios con dos condiciones: que tuviera un traje decente para la ocasi�n y que me cortara las gre�as. Yo solo tengo un traje que me lo pongo para ver a mi abuela en Nochebuena. Nunca s� si me va a valer porque soy un acorde�n humano: depende de lo que pese cada a�o, me sobra o me revienta.
Acept� cortarme el pelo, me compensaba a cambio de sentarme en una mesa con Richard Ford o Mary Beard. Le dije a mi padre que si el traje no me entraba, me apa�ar�a juntando un pantal�n por un lado y una chaqueta por otro. Me respondi� que solo ir�a si iba correctamente vestido, aseado y peinado. Habr�a un besamanos con los Reyes y all� no acud�amos en nombre propio, sino representando a una empresa cotizada, de modo que ten�a que respetar unos c�digos para evitar comentarios y juicios.
Mi padre, que era quien me presentaba en sociedad, se asegur� de que su hijo no fuera a dar la nota por su aspecto, y como en aquellas fechas yo cab�a razonablemente bien en mi traje, sali� todo perfecto: me hice la foto con el Rey y hasta pas� una noche tomando copas a solas con Richard Ford, pero esa es otra historia.
Ese autoritarismo paterno que a muchos nos ha evitado no pocas cagadas no le iba a Zapatero. Nos qued� claro tras el desafortunado episodio de la fotograf�a de sus hijas junto a Barack Obama, vestidas para dar sustos en Halloween. Durante semanas fueron motivo de burla nacional y se las trat� con previsible crueldad. Nos preguntamos entonces qu� tipo de padre expone a sus hijas adolescentes a una ceremonia internacional de m�xima representaci�n institucional sin imponer un respeto a la etiqueta. �No intu�a ZP que conduc�a a sus hijas al peor de los escarnios? Muchos concluimos que Zapatero era un blando que antepon�a la libertad de expresi�n de sus ni�as a cualquiera de los c�digos est�ticos del teatro del mundo en que �l mismo las introduc�a con imprudencia.
Ahora que Zapatero ha vuelto a poner a sus hijas en el punto de mira de toda Espa�a, nos damos cuenta de que lo que pudo ser un problema de permisividad desatinada, con el tiempo se ha tornado en otro de falta de fe en sus hijas. Solo eso explicar�a que les haya creado un chiringuito para que puedan jugar a que trabajaban, mientras el t�o Julito juega a hacer de cliente y ellas juegan a hacerle trabajos. Lo �nico que no es de juguete aqu� es el dinero que paga Julito por decorar esos informes de corta y pega. Aparecen nuevas preguntas: c�mo puede ser que alguien que merced a su cargo puede ofrecer a sus hijos acceso a la mejor educaci�n, a contactos en cualquier pa�s y a todas las oportunidades, acabe dise�ando una mamandurria para sus hijas que, si no es criminal, resulta en todo caso indigna: un negocio basado en el nepotismo, la influencia y la codicia.
No s� si habr� sentencia judicial condenatoria. Pero como padre, que es quiz�s el juicio m�s duro que la vida nos hace, Zapatero est� m�s que sentenciado. No era un padre blando. Les dejo a ustedes buscar el adjetivo.




















