Serendipia
Miner�a
Schmitt vislumbr� un pr�spero negocio espacial que inspira la nueva carrera entre EEUU y China

El astronauta Harrison Schmitt, en la Luna.NASA
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�Nos vamos como vinimos y, si Dios quiere, como volveremos: con paz y esperanza para toda la humanidad�. Estas palabras, pronunciadas el 14 de diciembre de 1972, son las �ltimas que se han dicho en la Luna. Pertenecen al legendario astronauta, piloto de combate e ingeniero aeroespacial Gene Cernan, comandante de la misi�n Apolo XVII. Le acompa�� a la superficie del sat�lite el primer y �nico cient�fico que lo ha pisado: el ge�logo Harrison Schmitt, que pas� tres d�as estudiando el suelo de otro mundo. Un r�cord de permanencia que a�n tardar� en superarse.
Aquel viaje, hoy hist�rico, no despert� el entusiasmo de un p�blico que ya empezaba a acostumbrarse a los viajes espaciales: era la sexta misi�n que aterrizaba sobre la Luna. El propio Schmitt contar�a despu�s que Richard Nixon estuvo a punto de cancelarla: quedaba ya poco que ganar a nivel de imagen y mucho que perder si se produc�a un accidente. A sus 90 a�os, el ge�logo es hoy una de las cuatro personas que han pisado la superficie lunar y siguen vivas, y mantiene intacta su pasi�n por el espacio.
Hace 20 a�os, frustrado por la falta de impulso pol�tico para volver al sat�lite terrestre, public� un libro, Return to the Moon, que fue pionero en defender la miner�a lunar como un avance esencial para la humanidad y, al mismo tiempo, una inmensa oportunidad de negocio para el sector privado, en cuya financiaci�n confiaba para recuperar el �mpetu perdido. No ha ocurrido as�: empresas como las de Elon Musk o Jeff Bezos son contratistas clave del programa Artemis, pero es la NASA quien define los objetivos y paga las facturas.
Schmitt preve�a en su libro que, en dos d�cadas -es decir, nuestro presente-, se habr�a llegado a Marte, y que en cinco a�os m�s ya se encontrar�a a pleno rendimiento la extracci�n de helio-3 en la Luna para alimentar reactores de fusi�n nuclear en la Tierra. Ni las bases lunares ni la energ�a de fusi�n, que podr�a ser una fuente de electricidad pr�cticamente inagotable y sin apenas residuos radiactivos, son todav�a una realidad. Pero se han logrado progresos en ambos campos, como acaba de demostrar el �xito de Artemis 2.
No estamos en el futuro que imagin� Schmitt en 2006, poco antes de la Gran Recesi�n y dem�s crisis sucesivas, pero su visi�n de una pr�spera miner�a lunar tiene mucho que ver en la nueva carrera espacial en la que se han embarcado EEUU y China.


































