Margen de error
Solo cuando los gobiernos andaluz y central vuelvan a coincidir llegar� el momento de redefinir en positivo la identidad pol�tica andaluza

Juanma Moreno, presidente de la Junta de Andaluc�a y candidato a la reelecci�n por el PP.EFE
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Mi padre sol�a contar un chiste en los 80 que situaba a Adolfo Su�rez frente al Rey Juan Carlos. El Rey le regalaba un tambor y Su�rez, desconcertado, preguntaba: �Majestad, �y los palos?�. Y el Rey respond�a: �Vete a Andaluc�a... que all� te los dar�n�. El chiste no iba de un tambor, sino de una idea muy extendida entonces: que Andaluc�a era moneda de cambio en los equilibrios de la Transici�n. Con los a�os, esa idea se ha vuelto estructural. Medio siglo despu�s, el debate sobre la financiaci�n auton�mica sigue en ese mismo marco: una Andaluc�a a la que se acude en busca de legitimidad o de coste pol�tico, m�s que como un actor que fija las reglas del juego. Los palos, en el fondo, siguen estando all�; lo �nico que cambia es qui�n va a recogerlos.
La bandera del agravio andaluz fue enarbolada durante d�cadas por el PSOE andaluz, alcanzando su culmen en la oposici�n de los gobiernos de Manuel Chaves al Ejecutivo de Jos� Mar�a Aznar. Esa apelaci�n a la identidad andaluza desde el agravio fue durante a�os extraordinariamente rentable para los socialistas; hoy lo es para el Partido Popular, que todo apunta a que volver� a ganar con una mayor�a amplia.
Seg�n el bar�metro del Centro de Estudios Andaluces de diciembre, ocho de cada diez andaluces consideran que la situaci�n pol�tica espa�ola es negativa para el futuro de Andaluc�a. Lo relevante es que no es solo una percepci�n de los votantes de PP y Vox, sino tambi�n de siete de cada diez votantes de la izquierda. Andaluc�a sigue leyendo la pol�tica espa�ola en clave de agravio y, como en otras ocasiones, esa posici�n se convierte en un ariete contra el Gobierno central.
Adolfo Su�rez cometi� el error de pedir la abstenci�n en el refer�ndum andaluz de 1980, lo que aliment� una hostilidad que ya captaba, en clave de humor, el chiste de mi padre. Hoy, el PSOE paga el coste de su pol�tica de alianzas con los nacionalistas del norte. El Partido Popular ha sabido surfear una nueva ola de malestar andaluz alimentada por el Gobierno de S�nchez. Pero har�a bien en no olvidar que eso mismo que hoy le favorece puede volverse ma�ana contra �l. Solo cuando los gobiernos andaluz y central vuelvan a coincidir llegar� el momento de redefinir en positivo la identidad pol�tica andaluza y cerrar, por fin, medio siglo de agravio.






















