Ni uno solo de los delitos cometidos desde las instituciones del Estado habría sido posible sin Sánchez

José Luis Ábalos, durante su comparecencia ante el Supremo.MUNDO
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Las 224 "páginas de plomo" de las que habla Leyre Iglesias son algo más que una sentencia: establecen el marco conceptual, jurídico y político de las que vendrán, hasta escalar el himalaya de la corrupción sanchista. La sentencia de la que ha sido ponente Martínez Arrieta, presidente de la sala segunda del Supremo, y respaldada por unanimidad dibuja con precisión el nacimiento de la organización criminal en torno a Sánchez; su instalación en el Gobierno de España presidido por Sánchez; la corrupción letal para las instituciones democráticas, responsabilidad de Sánchez; el fallo de los controles del Poder auspiciado por Sánchez; y la necesidad de contar con los que puedan ayudar a la Justicia a desmontar esa organización criminal contra la ley del silencio de Sánchez y sus cloacas de desinformación. En el caso juzgado, el "de las mascarillas", la organización criminal instalada en el Gobierno comerció con el dolor de los españoles durante el Covid-19 y lo utilizó para robar a mansalva desde el Consejo de Ministros de Sánchez. En resumen, que todos los niveles de esa organización criminal están bajo el liderazgo del secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, y que ni uno solo de los delitos cometidos desde las instituciones del Estado, secuestradas por la organización criminal, habría sido posible sin Sánchez.
La sentencia, pues, define una posición moral e institucional desde la que juzga los hechos y subraya especialmente que eran cargos públicos los imputados y ahora condenados. La gravedad de las penas no obedece sólo a la aplicación de la ley, sino a la degradación de las instituciones que la corrupción produce. Y la meticulosidad con que la sentencia describe cada delito y la condena que acarrea son una clara advertencia al otro condenado in absentia que, con Sánchez, es, naturalmente, Cándido Conde-Pumpido. La razón última de que Ábalos y Koldo no hayan colaborado como Aldama con la Justicia es que Bolaños prometió que no entrarían en la cárcel, o muy poco, y los indultaría el Constitucional. Pero el texto y el subtexto de la sentencia expresan su rechazo a la invasión de competencias del Supremo por el Constitucional, que actúa ilegalmente como Supremo del Supremo.
Los tribunales que juzgarán los muchos casos de corrupción sanchista aún pendientes tendrán en cuenta esta minuciosa jurisprudencia. Y es sólo cuestión de tiempo que veamos en el banquillo a Zapatero y a Sánchez, el corrupto fundador y el golpista sucesor de esta organización criminal. Sánchez observa el entierro como si no fuera el muerto. Pero hoy le dan el pésame a su señora.
























