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Qu� cosa tan fea es especular
Guillermo de · 2026-05-01 · via Columnistas

Cambio de chip

Labubu

Ver a se�ores talluditos darse de leches delante de unos ni�os para poder revender un juguete es una decisi�n financiera como cualquier otra

Dos personas se hacen una foto en una tienda que vende peluches labubu.

Dos personas se hacen una foto en una tienda que vende peluches labubu.Getty

Actualizado

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No s� si recuerdan los labubu, unos peluches que son un horror de feos -no es opini�n, es parte de su encanto- que se pusieron de moda hace unos meses. La gracia, fealdad aparte, es que cuando alguien los compra no sabe cu�l le va a tocar y algunos son m�s dif�ciles de conseguir que otros. Tambi�n hay tiradas especiales, por lo que algunos mu�ecos alcanzan a�n m�s valor en el mercado secundario.

En la �poca de mayor fervor coleccionista se dispararon los precios, porque hubo quien ve�a en esto una forma de hacer dinero f�cil. S�lo hab�a que hacer noche y cola delante de una tienda, partirse la cara con los que hab�an hecho lo mismo, llevarse varias cajas y vender los peluches por el doble de lo que se hab�a pagado por ellos. O m�s. Hasta que pas� la moda y el precio se desplom�. Hace unos d�as alguien preguntaba en un foro c�mo se sent�a quien hab�a pagado morteradas por estos mu�ecos ahora que no val�an nada. Pero contestaron los que llevaban ah� desde el principio y estaban encantados: ahora que no hab�a especuladores pod�an volver a disfrutar de su afici�n.

Al juego de cartas coleccionables de Pok�mon le ocurre algo parecido: cada cierto tiempo se ven v�deos de se�ores talluditos d�ndose de leches delante de un ni�o aterrado que s�lo quer�a un Pikachu. Tambi�n cromos, c�mics o cartas Magic adoptan cada vez m�s este modelo de esconder versiones rar�simas entre su producto para atraer a gente ajena a su base de seguidores y que s�lo piensa en la reventa. Aunque es una estrategia cortoplacista que dif�cilmente se puede seguir orde�ando hasta el medio plazo, es innegable que a cualquier CEO se le salen los ojos de las �rbitas -como a un labubu- al pensar en beneficios r�cord.

Otra cosa que era un horror de fea, aunque en este caso no siempre daba la sensaci�n de ser adrede, eran los monos aburridos (Bored Ape Yacht Club) y otras colecciones de NFT. �Se acuerdan de cuando nos intentaron vender -y el verbo es clave- las bondades de estas im�genes que uno pose�a pero no del todo y se convirtieron en el objeto que todo el mundo quer�a poseer pero no del todo? El mism�simo Justin Bieber pag� 1,3 millones de d�lares por uno de estos primates en 2022. Hoy sigue valiendo una pasta para el com�n de los mortales, 12.000 d�lares, pero lo de que pierda el 99% de su valor como decisi�n financiera lo coloca, al menos, en el estante de las cuestionables. Si fuera un labubu, al menos su hijo podr�a jugar con �l.