Moreno tiene derecho a gobernar en solitario y la obligación moral de fijar los márgenes de una negociación razonable con Gavira

Juanma Moreno, durante la noche electoral.
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Antes de llamar traidor a Juanma Moreno por pactar con Vox para ser investido, sacrificando así su aclamada centralidad en el ara bárbara de la prioridad nacional, yo me esperaría al balance de esta tercera legislatura. Más que nada porque Moreno ya fue presidente gracias a Vox en 2018, en coalición con Cs, y el resultado de aquel gobierno fue el título nacional de barón moderado. Ni Guardiola ni Azcón ni Mañueco se van a radicalizar por gobernar con Vox: más bien Vox asume el riesgo de moderarse al contacto con la criptonita de todo populista, que es la responsabilidad adulta, el derecho administrativo y la tabla de Excel.
El PP español, a diferencia del europeo, aún está en disposición de cumplir la encomienda histórica de domesticar a la derecha montaraz, pero solo puede hacerlo involucrándola en los afanes cotidianos, los desvelos compartidos y las glorias inciertas de la gestión de la política agraria común (porque la dichosa prioridad nacional solo puede ser dos cosas: una credencial de sangre ilegal o un criterio danés ya en vigor). Si Vox se rajó de los gobiernos con el PP -inventando el pretexto absurdo de unas decenas de menores extranjeros- fue precisamente para frenar una integración que daba alas a Alvise. Pero los pueblos progresan cuando sus poetas son amordazados y atados al árbol, como el bardo de Astérix. La socialdemocracia sabe esto desde siempre, y aunque ahora se suba chillando al taburete como si hubiera visto un ratón colilargo, hace tiempo que aquí se volvió cínica y dejó de ver a Vox como una verdadera amenaza: si aún lo creyera se abstendría para que el PP no necesitara a los de Abascal. Pero Juanma cometería el mayor error de su carrera -e infligiría una herida letal a Feijóo- si se pusiera ahora a mendigar abstenciones a su izquierda para preconstituir la causa de un posterior pacto vergonzante con Vox. No se me ocurre manera más arrogante de herir la sensibilidad de tu base social y de cancelar la posibilidad misma de la alternancia democrática.
La política es el arte de lo posible y no un campo del honor calderoniano donde no queda sino batirse. Moreno tiene derecho a gobernar en solitario y la obligación moral de fijar los márgenes de una negociación razonable con Gavira. Si el pacto es el patrimonio del coraje, como descubrieron los padres de la Constitución, el cordón sanitario es la inmerecida medalla que exhibe el fariseo para distinguirse del publicano en la parábola evangélica.
























