El ingenio de la escalera
El mundillo de Santaolalla se estructura sobre un armaz�n de preconcepciones en el que la derecha a�n mira la homosexualidad con los ojos del PP de Ana Botella. Ser gay, concluye en un flic-flac del razonamiento deductivo, supone una indign�sima deshonra

La comentarista Sarah Santaolalla.
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Sancho era medio tonto, medio panza. Todos los refranes que se embut�a acababan por subir hasta la �ltima planta de su esqueleto y, ya bajo el frontal, le apisonaban las ideas. Era misi�n complicada que del churumen del labrador saliera una mijita de brillantez, le reprochaba don Quijote, si todo lo que all� ten�a eran juicios de segunda mano.
Pero, pese a la fobia del hidalgo, la sabidur�a popular resulta a menudo util�sima. Una dice "a la c�rcel vas t� a venir a robar" y entiende el otro que por alelada va a tomar a su prima. O "cree el ladr�n que todos son de su condici�n" y el de enfrente se pispa de que si empu�a semejante acusaci�n, ay, alma de c�ntaro, el sinverg�enza solo puede ser �l.
Sarah Santaolalla, por ejemplo, ha querido demostrar que �no es una mierda de persona�. Para que quede clarito, ha escrito por ah� que, aunque no publique sus datos, ella conoce "los hombres con los que se enrolla Vito Quiles". Para la comentarista, espantap�jaros del PSOE, la homosexualidad (ya desmentida) del creador de contenido es una herramienta de subyugaci�n. Amenaza en p�blico a Quiles: si hace as� con su taconcito, ser� humillado en p�blico.
Adolece Santaolalla de una carencia trist�sima, un poco penosa. Su mundillo se estructura sobre un armaz�n de preconcepciones en el que la derecha a�n mira la homosexualidad con los ojos del PP de Ana Botella. Serlo, concluye ella en un flic-flac del razonamiento deductivo, supone una indign�sima deshonra. Los seguidores del agitador lo denunciar�n como spam. Sus amigos crear�n un grupo de WhatsApp sin �l. Su familia, quiz� -�con suerte!, pero �no!, ella "no es una mierda de persona"- le retirar� la palabra.
Si lo saca del armario, Santaolalla le arruinar� la vida. La tertuliana, que parece no haber puesto un pie en la Semana Santa andaluza, �guapa, guapa y guapa!, se reboza en una realidad configurada por el eco de una reacci�n que anda ya alegremente casi caducada.
Con su feliz desconexi�n, imperativa para su carrera laboral, la tertuliana de la televisi�n p�blica instrumentaliza la homosexualidad como arma de sometimiento social y pol�tico. Si ganan quienes ella asume que Quiles apoya, advierte, la homosexualidad ser� algo de lo que avergonzarse. Encarna al fin Santaolalla un hito para el feminismo: la mediocridad intelectual y moral ha alcanzado la paridad.




















