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Hungr�a como caso pr�ctico
Juan Claudio · 2026-04-19 · via Columnistas

Nota bene

�Democracia iliberal� es etiqueta inc�moda por demasiado iluminadora: si la asumimos, habremos de aceptar que hay iliberalismos de izquierda y de derecha

El primer ministro saliente de Hungr�a, Viktor Orban.

El primer ministro saliente de Hungr�a, Viktor Orban.AFP

Actualizado Domingo, 19 abril 2026 - 00:06

Audio generado con IA

A veces con raz�n, a veces sin ella, a los columnistas nos gusta colgar ep�tetos infamantes de los pol�ticos que no nos gustan. Explicar es m�s dif�cil que calificar y menos reconfortante que descalificar. Muchas etiquetas -fascista, comunista, populista- funcionan como insultos y a menudo el aludido no se reconoce en ellas. No ocurr�a as� con Viktor Orban, que ha perdido las elecciones en Hungr�a tras 16 a�os en el poder. La etiqueta deshonrosa m�s asociada a su nombre es la de �iliberal�, pero, en su caso, el calificativo no solo era aceptado sin reservas sino acu�aci�n propia. Fue Orban quien, haciendo teor�a pol�tica, flet� desembargadamente el programa de la �democracia iliberal� en un famoso discurso en Transilvania de 2014. La premisa era correcta: democracia y liberalismo no son lo mismo. La primera tiene que ver con la titularidad del poder: elecciones limpias y mayor�as; el segundo con sus limitaciones: separaci�n de poderes, jueces independientes, estado de derecho y prensa libre. Quien confunde ambos conceptos acaba sin entender qu� ha pasado cuando pasan cosas. Por ah�, Hungr�a resulta un revelador caso pr�ctico para estudio de la ciudadan�a. Puede haber democracia sin liberalismo -como Orban ha demostrado ganando elecciones, pero tambi�n perdi�ndolas- y puede haber liberalismo sin democracia, como recuerdan los tecn�cratas cuando se sueltan el pelo. Quienes creemos que la suma -tensa- de democracia y liberalismo es el mejor c�ctel pol�tico que hay en la carta, aplaudimos el desenlace electoral h�ngaro (dejando de lado que Magyar no ser� el dirigente progresista que algunos quieren imaginar). Cuesta m�s entender el alborozo por la ca�da de Orban en l�deres con mando en plaza en Espa�a que muestran su mismo desd�n por el liberalismo pol�tico: sea para acumular poder sin cortapisas, sea para imponer identidades nacionales un�vocas en sus regiones. Y es que �democracia iliberal� es etiqueta inc�moda por demasiado iluminadora: si la asumimos, habremos de aceptar que hay iliberalismos de izquierda y de derecha. Quiz� por ello la academia a babor prefiere hablar �ltimamente de �autoritarismos competitivos�, concepto menos preciso y casi oximor�nico, m�s sencillo tambi�n de imputar solo a l�deres de derechas, pero que no explica por qu� un gobernante como Orban cede el poder cuando pierde. Tal es la virtud de las categor�as anal�ticamente precisas: que no distinguen entre amigos y enemigos; tal es el problema de los casos pr�cticos: que solo se estudian cuando el que suspende es otro.