惯性聚合 高效追踪和阅读你感兴趣的博客、新闻、科技资讯
阅读原文 在惯性聚合中打开

推荐订阅源

钛媒体:引领未来商业与生活新知
钛媒体:引领未来商业与生活新知
J
Java Code Geeks
B
Blog
腾讯CDC
博客园 - 三生石上(FineUI控件)
S
SegmentFault 最新的问题
H
Hackread – Cybersecurity News, Data Breaches, AI and More
博客园 - Franky
罗磊的独立博客
月光博客
月光博客
Jina AI
Jina AI
freeCodeCamp Programming Tutorials: Python, JavaScript, Git & More
D
Docker
让小产品的独立变现更简单 - ezindie.com
让小产品的独立变现更简单 - ezindie.com
G
Google Developers Blog
V
Visual Studio Blog
I
InfoQ
有赞技术团队
有赞技术团队
D
DataBreaches.Net
Microsoft Security Blog
Microsoft Security Blog
WordPress大学
WordPress大学
阮一峰的网络日志
阮一峰的网络日志
宝玉的分享
宝玉的分享
Blog — PlanetScale
Blog — PlanetScale

Columnistas

Peque�as mitoman�as: la voz del actor Jos� Luis Gil Lo que podr�an haber hecho los espa�oles sin Espa�a El peque�o Albares El caso Quequ�: la era dorada del peloteo La crisis de la masculinidad Mutaciones ret�ricas El presidente Clooney tiene un plan A Machado no le esperaba un catering de Aldama "Prioridad nacional", s�, naturalmente El amor es el fin, la belleza es el medio Dos cocinas para un solo Gobierno Héroe de madrugada El progreso de sumar inmigrantes Racista, machista y clasista, quisá fue coinsidensia El icono S�nchez espera a Juanma Moreno Bonilla R�quiem por la socialdemocracia europea El regreso a la fe Alrededor de la poes�a Madrid, 'casa de la libertad'; y la 'narcocheca' de Barcelona Bienvenidos al Estado universal Inmigraci�n irregular: o deportas o regularizas Hungr�a como caso pr�ctico Le�n XIV, el rechazo vaticano a la vulgaridad de 'La Bestia' La semana de los forajidos Ca�da y resurrecci�n de la Internacional Socialista con la que S�nchez orquest� su macroevento Mar�a Corina desenmascara a S�nchez En guerra contra la Ilustraci�n Vous n'avez pas la priorit� Deseng��ate Bego�a, no te defienden a ti; defienden al puto amo Los esclavos felices
El Mundo
B�rbara Blasco · 2026-06-24 · via Columnistas

No soporto la celotipia, pero me gusta la fidelidad

Pronunciar la infidelidad

Actualizado

Vi un clip del programa de testimonios de Jorge Javier Vázquez donde le preguntaba a un hombre que era pura encía, un hombre sin carnes y sin futuro, de esos que se hacen los interesantes en la barra del bar con el misterio del mal: «¿Por qué te marchaste de tu ciudad?». Y el hombre con solemnidad, como si fuera una importante revelación, respondía: «¿De verdad lo quieres saber? ¿Quieres que te cuente lo que sucedió?». «Sí», insistía el presentador. «Pues te lo voy a contar, te voy a contar la verdad: fue por la infeli... por la infeli... por la infeli...». Hasta cuatro veces trató de decir «infidelidad» sin éxito.

A la infidelidad le sucede un poco lo mismo: cuesta pronunciarla, y parece provenir de la infelicidad. Genera expectación, se vive como algo extraordinario y, al final, resulta más bien ridícula. Me pareció que aquel hombre resumía de maravilla el asunto.

La escritora argentina Camila Sosa dijo una vez que odiaba el poliamor porque le había arrebatado el misterio y la excitación a la infidelidad. La vieja infidelidad tenía una materialidad literaria: cartas, perfume, carmín en la ropa, llamadas intempestivas. Hoy basta una pantalla iluminada a medianoche, una reacción a una historia de Instagram.

Por supuesto, yo he sido infiel, tú has sido infiel, a mí me han sido infiel, y tengo la sensación de que todos nos hemos aburrido un poco de la infidelidad. Tal vez proyecto mi propia experiencia, pero me parece que la infidelidad ha perdido el encanto, que ha pasado de moda en este tiempo cada vez más asexuado, con parejas que se abren y heridas que nunca se cierran. Ya no le encuentro sentido a todo eso que implicaba la infidelidad: unas vacaciones en otra mirada, ver la propia vida proyectada en una pantalla, guardar un segundo reloj escondido en el armario, buscar en otro cuerpo donde poder empezar de nuevo, sentir nostalgia de esos que pudimos ser. Tal vez porque escribo -ahora caigo en que escribir se parece terriblemente a ser infiel-. Puede que solo sea que me hago mayor.

Hace poco, a mi hijo, que tiene 20 años, una compañera de clase le hizo un regalo del amigo invisible, unos calzoncillos con un lema provocador. La novia de mi hijo me contaba, esperando mi aprobación, que los había roto con sus propias manos mientras yo la escuchaba horrorizada. «Imagínate que a mí un compañero de clase me regala un tanga», dijo para reforzar su argumento. Y la voz de mi hijo resonó desde atrás: «Lo mato».

Me produjeron una ternura tan tóxica. No soporto la celotipia, pero me gusta la fidelidad.

Anaïs Nin estuvo casada con dos hombres a la vez; viajaba de una vida a otra como quien cambia de novela. Decía que una sola relación no bastaba para expresar todas las facetas de una personalidad compleja: hacía falta un amante para cada versión de sí misma.

A mí me ocurre lo contrario. En este mundo fragmentario, me gusta que alguien conserve todas mis versiones y yo conservar las suyas. Saber que en cada uno de nosotros hay una sala llena de gente, y tratar de conocerlos a todos: al que fue, al que quiso ser, al que todavía no sabe que será.