Serendipia
Gigantes
�Por qu�, de repente, curar los tumores de p�ncreas depend�a de que la audiencia se rascara de inmediato el bolsillo?

El cient�fico Mariano Barbacid, en 2022.
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�No son los pa�ses ricos los que m�s invierten en ciencia, son los pa�ses que m�s invierten en ciencia los que acaban siendo m�s ricos�, dijo una vez un gran cient�fico.
Otro reconocido investigador, el Nobel de Qu�mica Martin Chalfie, ha intentado desmontar algunas leyendas que a�n rodean a la ciencia contempor�nea. Por culpa del �mito del genio solitario�, recuerda, tuvo que abandonar su carrera -afortunadamente, despu�s volvi�- tras acumular experimentos fallidos y frustraciones. En vez de pedir orientaci�n y preguntar a sus colegas, pens� que deb�a hacerlo todo por s� mismo, como en las historias de grandes talentos que hab�a escuchado. Para Chalfie, hacer ciencia requiri� abandonar esta �destructiva� creencia.
En Espa�a, acabamos de experimentar otra de sus nocivas consecuencias: hace solo dos meses, se ped�a en las redes el Nobel para Mariano Barbacid y se opon�a su figura, elevada a la categor�a de h�roe, a unas instituciones supuestamente incapaces. Otra leyenda. En realidad, nuestro pa�s tiene una posici�n s�lida en investigaci�n oncol�gica, con decenas de excelentes equipos y v�as de financiaci�n cada vez m�s consistentes.
El paper de Barbacid sobre una prometedora terapia en ratones, ahora retirado por la revista que lo public�, es el mejor ejemplo de que el �genio solitario� es un mito: tiene 24 autores. De los cuales tres, incluido el propio Barbacid, manten�an un conflicto de inter�s que lo ha malogrado.
Barbacid no ha sido nunca un genio solitario enfrentado al sistema, sino una fiel encarnaci�n del sistema en el que fructific� su carrera: creativo, ambicioso, buen profesional y buen vendedor. Brill� en la Am�rica yuppie y volvi� como una estrella a la Espa�a del �milagro econ�mico�, a tiempo de levantar el CNIO con una nutrida financiaci�n p�blica antes de que estallara la burbuja inmobiliaria.
Siempre hubo algo raro en la colecta medi�tica de este invierno: entidades p�blicas, fundaciones y farmac�uticas apoyan las terapias contra el c�ncer, que pueden tardar d�cadas en desarrollarse. Las donaciones forman parte de un complejo engranaje, no lo sustituyen. �Por qu�, de repente, curar los tumores de p�ncreas depend�a de que la audiencia se rascara de inmediato el bolsillo? El planteamiento era absurdo. Y, sin embargo, tremendamente seductor, porque reproduce la ideolog�a del genio solitario contra la anquilosada burocracia.
Por cierto, la frase que abre esta columna es de Mariano Barbacid. Pero no del todo, porque otros hab�an dicho antes cosas muy parecidas. En la celebrada expresi�n de Isaac Newton, todo gran cient�fico se apoya �en hombros de gigantes�.






























