Otra historia
Para Xi, Taiwan es una herida abierta en el sue�o chino. Para Trump, una espada de Damocles. Para el mundo entero, clave en la batalla por la hegemon�a tecnol�gica

Chiang Kai-shek, durante un desfile en la isla de Formosa (Taiwan), en 1956.AP
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Taiwan es una isla que se ve menos en los mapas que en los gr�ficos. Un territorio min�sculo que soporta un gran peso econ�mico sobre un pu�ado de monta�as tropicales barridas por tifones y atravesadas de rutas mar�timas que conectan el mar de China Meridional con Jap�n y el Pac�fico. Y sin embargo, tras la cumbre entre Xi y Trump -menos estratega que mercader fascinado por el emperador de Oriente, como un Marco Polo posmoderno- ha vuelto a quedar claro su potencial s�smico. El l�der chino ha colocado la isla sobre la cabeza de su rival, como una espada de Damocles que le ensartar� en caso de que suba all� su apuesta militar o pol�tica.
Durante siglos, la isla fue frontera agitada del imperio. Piratas, comerciantes, pueblos ind�genas y aventureros se mezclaban en un territorio que los mandarines de Pek�n contemplaban con recelo. Los holandeses levantaron all� fortalezas en el siglo XVII; hasta que llegaron los leales a la derrotada dinast�a Ming, encabezados por el legendario Koxinga, mitad corsario, mitad guerrero que expuls� a los europeos y convirti� Taiwan en basti�n rebelde contra la dinast�a rival Qing. Los nuevos emperadores acabaron incorporando la isla en 1683 un poco a su pesar, como un borde acerado -y cortante- del mundo chino. Los funcionarios imperiales la tachaban de �bola de barro m�s all� de los mares�: un marr�n remoto, dif�cil de administrar y propenso a las rebeliones. El siglo XIX transformar�a aquel barrizal perif�rico en pieza estrat�gica.
Cambi� de manos en 1895, tras la derrota china frente a Jap�n. Y de nuevo tras la Segunda Guerra Mundial, en 1945, cuando pas� a manos de la Rep�blica de China gobernada por el Kuomintang. Apenas cuatro a�os despu�s llegaba el gran vuelco del siglo XX. Mientras Mao pon�a en Tiananmen la primera piedra de la Rep�blica Popular China, Chiang Kai-shek hu�a hacia Taiwan con su corte de soldados derrotados, funcionarios y empresarios (y con parte del tesoro del viejo Estado). Taipei hizo o�dos sordos al nuevo statu quo y durante d�cadas actu� como si el exilio fuese provisional.
Esa anomal�a hist�rica convirti� la isla en pieza esencial de la Guerra Fr�a. Para Estados Unidos, Taiwan pas� a ser una muralla avanzada frente al comunismo asi�tico. Para Pek�n se transform� en la herida abierta de una guerra civil china que nunca termin� realmente (una cicatriz que hoy Xi quiere cerrar para consolidar el sue�o chino). Y para el mundo entero, Taiwan es hoy un engranaje clave de las cadenas globales de suministro. El epicentro silencioso de la batalla por la hegemon�a tecnol�gica e industrial. La Zona Cero del siglo XXI.





















