Bajad las armas
Lo interesante es averiguar por qu� un pol�tico cuyo carisma consiste en la ausencia de maneras carism�ticas cosecha hoy mejores sondeos que nunca

Juanma Moreno, presidente de la Junta de Andaluc�a y candidato a la reelecci�n por el PP, durante un acto de campa�a en Palos de la Frontera (Huelva).
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Hace dos meses parec�a rigurosamente imposible que Juanma Moreno revalidase la mayor�a absoluta. El auge de Vox y la pura dificultad estad�stica de repetir la carambola de hace cuatro a�os aconsejaban al PP andaluz que fuera reclutando a la brigada Aranzadi de la letra peque�a y acopiando ibuprofenos para negociar con Abascal el contrato leonino de la investidura. No s� si las guerras intestinas en Vox o las guerras exteriores de Trump son la causa �ltima del entancamiento del partido, pero las elecciones en Castilla y Le�n lo confirmaron por vez primera y todas las encuestas lo reflejan hoy. El PP acaricia en la comunidad m�s poblada de Espa�a una libertad sin las ataduras de la prioridad nacional. De hecho el l�o provocado por el dichoso sintagma beneficia a Moreno por el afluente izquierdo: no pocos exvotantes socialistas escoger�n la papeleta azul para emanciparla de la verde.
Ya escrib� que la absoluta de Juanma ser�a una buena noticia enga�osa para G�nova. Porque supondr� un golpe an�mico para cierto sector antisistema que se mueve por picos de indignaci�n y que igual se desencanta de la utilidad del voto justo en la recta final de la legislatura. Si Vox se vuelve incapaz de movilizar al votante al que jam�s llegar� el PP, peligra la suma antisanchista. Y Pedro podr�a so�ar con la permanencia. S� que mi profec�a es contraintuitiva, pero vete a saber si los liberales no acaban apuntalando a Vox para que no flaquee en 2027.
Pero no anticipemos acontecimientos. Lo interesante ahora es averiguar por qu� un pol�tico cuyo carisma consiste en la ausencia de maneras carism�ticas, que lleva gobernando siete erosivos a�os de crisis tras crisis, cosecha hoy mejores sondeos que nunca. �Desde cu�ndo la intenci�n de voto de un gobernante crece gracias a la gesti�n en plena ola del rencor digital? �C�mo es posible que un pol�tico al�rgico al histrionismo, moderado de nacimiento, seduzca a mayor�as sociales en tiempos de c�lera populista?
Algunos dir�n que la respuesta no est� en el l�der sino el pueblo que ha de votarlo: casi desde Tartessos est� documentada la templanza ideol�gica del demos andaluz, tierra de mestizajes ancestrales y vitalismo solar poco compatible con dogmas cejijuntos. Otros dir�n que la culpa es de la alternativa, que no puede ser m�s espantosa. Pero yo sospecho que los mejores productos crean su propia demanda, y el juanmismo ha sabido crearla ofreciendo un ancho sosiego en medio de la neurosis partidista. Por eso gana.





















