Cabo Suelto
Alberto N��ez Feij�o asombr� a buena parte de este oficio ante el desprecio imprevisto de tomar partido por un sicario de la confusi�n disimulado de periodista

El l�der del PP, Alberto N��ez Feij�o.
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Desafortunado una vez m�s al hilar conceptos finos, Alberto N��ez Feij�o asombr� a buena parte de este oficio ante el desprecio imprevisto de tomar partido por un sicario de la confusi�n disimulado de periodista. Cuando el l�der del PP, sacado del quicio de la moderaci�n con la que tom� el Alsa a Madrid, dijo a los profesionales del periodismo que Vito Quiles es un "compa�ero" m�s, hubo quien le mir� el perfil a la altura de la oreja por si asomaba la antena diminuta del pinganillo por el que hablaba en verdad Miguel Tellado, una figura fant�stica para entender c�mo el PP acuchill� el centroderecha.
Si Vito Quiles es "compa�ero" nuestro imagino que Francisco Correa y �lvaro P�rez, El Bigotes, condenados por la corrupci�n de G�rtel, son compa�eros suyos. M�s o menos tienen (si seguimos la misma cuenta de tres) un parentesco profesional con el jefe del PP, sea este quien sea. Unos y otros son tropa dispuesta a batir el fondo de los pantanos para enturbiar el agua. Dir�n algunos, "qu� barbaridad". Pero es as�: Vito Quiles pregunta como estrategia para no obtener respuesta, pregunta para silenciar al otro, pregunta con modales de sicario de garrafa. El prop�sito es espolear a quien pilla, intimidar. Constituye una manera de acoso la de condenar a cualquiera a una selva oscura de preguntas deformadas para desarrollar montajes deformantes. Y as� amenazar en todas direcciones. Y sublimar el chantaje. Lanza las cuestiones alrededor del cuello de la v�ctima y si �sta no anda lista acaban por estrangularla.
A Feij�o esto le suena a periodismo. Pero el periodismo sale del cerebro y el asedio o la cacer�a termina alojando sus motivos en el h�gado o en los genitales. El muchacho al que Feij�o y algunos de los suyos alentan (tambi�n los hay decentes y espantados entre la curia del PP) limpiar� un d�a la navaja en la solapa de su chaqueta. Bastar� una orden de quienes lo manejan. Entonces el "compa�ero" congestionar� sus paseos de incordio, como hace con gente de este oficio, con pol�ticos, con la mujer del presidente del Gobierno.
Una vez m�s, el PSOE obtiene mejor tajada del hostigamiento que Feij�o y de su idea descabezada del periodismo. La culpa es nuestra, como todo el mundo sabe: nos pusimos hace tiempo al servicio de la pol�tica, sin c�lculo a futuro, y ahora son los d�as de soportar las tardes de merienda en el cementerio.


























