Bajad las armas
El comunismo chino, el terrorismo islamista y el narco bolivariano: tres lados de la historia que recientemente han agradecido al presidente espa�ol sus labores

Xi Jinping y Pedro S�nchez.
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El caudillo vitalicio de la mayor dictadura del planeta, que responde al nombre de XiJinping y no tolera que lo comparen con Winnie the Pooh, le ha dado a Pedro la bienvenida al "lado correcto de la historia". Lo ha hecho adem�s en la plaza de Tiananm�n, c�lebre por la masacre que orden� el lado chino de la historia contra su propio pueblo. Pedro contaba 17 a�os cuando ocurri�, pero ya sabemos que su memoria es muy selectiva. Tampoco se acuerda de cuando acusaba de rebeli�n a Puigdemont y promet�a traerlo para sentarlo ante los jueces. Ni de cuando se echaba unas risas con su amigo Jose (luego gran desconocido) a costa de cierta p�jara que dorm�a con el uniforme de ministra de Defensa. Ni mucho menos de cuando el suegro le financiaba las primarias con los h�medos rendimientos de sus saunas. El presente de Pedro siempre supera su pasado, y a medida que familiares y colaboradores resbalan hacia el banquillo �l asciende m�s en la escala luminosa del liderazgo �tico: actualmente solo rivaliza con el Papa en animosidad trumpista. Titulares lac�nicos como el de la BBC ("Esposa del primer ministro espa�ol, acusada de corrupci�n tras dos a�os de investigaci�n") no pueden alcanzar a alguien centrado en preservar la paz en el mundo, tarea para la que cuenta con la inestimable ayuda del comunismo chino, el terrorismo islamista y el narco bolivariano, por citar tres lados de la historia que recientemente han agradecido al presidente espa�ol sus labores. A m� me cuesta imaginar el rostro de Le�n XIV estampado en un misil iran�, pero no tengo dudas de que S�nchez tratar� de instrumentalizar pol�ticamente la visita papal.
Ninguna iglesia puede fundarse sobre las arenosas convicciones de Pedro, pero �l sigue creyendo en su resurrecci�n pol�tica. Incluso ha escrito una ep�stola a los celt�beros para anunciarles la buena nueva de la regularizaci�n de inmigrantes. Una iniciativa justa y necesaria hasta que meti� a Podemos en el dise�o garrafal de los requisitos de arraigo con el �nico prop�sito de inflamar a Vox.
Fracasadas las tentativas de humanizarlo, andan los guionistas de nuestro mu�eco empe�ados en divinizarlo. Ahora nos lo venden como un ep�gono ecosostenible y pacifista de Francisco de As�s. Pero no se me ocurren dos personalidades m�s opuestas que las de Robert Prevost y Pedro S�nchez. Uno es pont�fice, que en lat�n significa el que tiende puentes; el otro nunca ha hecho otra cosa que levantar muros.
























