Sucesos
Todos los a�os el 40% pide traslado por la falta de medios y peligrosidad del narco

Llegada de coronas de flores a la Comandancia de la Guardia Civil de Huelva este s�bado.
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Jer�nimo y Germ�n agrandaron ayer el drama de la lucha contra el narcotr�fico en el Estrecho de Gibraltar. Los dos guardias civiles, con una amplia experiencia, murieron durante la persecuci�n a una de las cientos de narcolanchas que, a diario, burlan la vigilancia para transportar desde Marruecos alijos de hach�s y de coca�na. Las grandes familias de la droga superan en medios a la Guardia Civil y ayer volvi� a quedar demostrado, constatando as� el grave problema del Ministerio del Interior en la zona.
Las narcolanchas est�n a a�os luz de las embarcaciones del Instituto Armado, muchas de ellas averiadas, o con graves carencias para hacer frente a la sofisticaci�n con la que se mueven las organizaciones delictivas. La desembocadura del r�o Guadalquivir, en Huelva, y la costa de C�diz son los puntos �lgidos del narcotr�fico y el tal�n de Aquiles de la Guardia Civil.
Dos a�os y tres meses despu�s de que la narcolancha conducida por Karim El Baqqali —'el Enfadao' por su car�cter indomable y la violencia con la que se desenvuelve— embistiera la z�diac del Instituto Armado en la que murieron David P�rez Garacel (Boby) y Miguel �ngel Gonz�lez G�mez, el problema en la zona que Interior sigue sin solucionar ha dado la cara de la manera m�s abrupta posible. Dos nuevos agentes muertos por perseguir un tr�fico de drogas en el mar que no deja de hacerse grande.
La persecuci�n de la narcolancha comenz� en la costa onubense y finaliz� en C�diz, donde las dos embarcaciones del Servicio Mar�timo de la Guardia Civil chocaron entre ellas. Como resultado del impacto, uno de los agentes falleci� pr�cticamente en el acto, mientras que otros tres resultaron heridos, dos de ellos de gravedad. Todos fueron trasladados a un centro sanitario, donde uno de los graves finalmente tambi�n muri�.

El capit�n Jer�nimo (izq.) y Germ�n (dcha.), los dos guardias civiles fallecidos durante una persecuci�n a una narcolancha en el Estrecho de Gibraltar.E. M.
La consolidaci�n de las familias de la droga, el recrudecimiento de sus t�cnicas y los medios limitados de los agentes para hacerles frente es un hecho. En los �ltimos meses, ha quedado constatado con m�ltiples persecuciones que han constatado que la situaci�n ya no se sostiene.
A pesar de los mensajes tranquilizadores del ministro Fernando Grande-Marlaska, la situaci�n es l�mite. El fortalecimiento de los clanes de la droga y su �poder� hacen que la zona del Estrecho y la desembocadura del Guadalquivir en Huelva sean puntos extremadamente peligrosos. En febrero de 2025, en la r�a de Huelva, frente al Muelle de las Carabelas, varios hombres descargaban un alijo de hach�s a plena luz del d�a desde embarcaciones recreativas protegidas por individuos armados con fusiles de asalto, con kalashnikovs. Tres personas armadas con AK-47 permanec�an activas para disparar sin miramientos en caso de ser descubiertos.
Una semana antes Marlaska hab�a afirmado tener �acorralados� a los traficantes. La frase la pronunci� ante sus socios de la Coalici�n de Pa�ses Europeos contra el Crimen Organizado, donde se reivindic� y presumi� de los resultados del Plan Especial de Seguridad del Campo de Gibraltar a pesar de que los agentes de en la zona no dejan de alertar de que la situaci�n se les complica d�a a d�a. M�s traficantes, m�s droga, m�s violencia que enfrentar con los mismos equipos y nulas perspectivas de que Interior vuelva a reactivar un grupo exclusivo para luchar contra ello. As� afronta la Guardia Civil el escenario en el que trabaja a diario. �La situaci�n es muy grave. La delincuencia a este nivel es una constante�.
La propia Fiscal�a General del Estado ha recogido este extremo en su Memoria Anual despu�s de que la fiscal delegada de C�diz expresara su preocupaci�n: �La disminuci�n de droga incautada supone tambi�n una reducci�n de procedimientos penales en la provincia de C�diz, lo que la delegada atribuye a una menor presi�n policial y a la desaparici�n del grupo operativo OCON-Sur, que se produjo sorpresivamente y sin comunicaci�n previa a la Fiscal�a de Andaluc�a ni a la Fiscal�a Especial, ni a los �rganos judiciales�.
La muertes de dos guardias civiles embestidos por una narcolancha en Barbate fue el tif�n m�s grande que ha atravesado Marlaska como ministro. La petici�n de mejoras en el Campo de Gibraltar ha sido una constante a lo largo de estos seis a�os. El Campo es un universo delincuencial alejado de cualquier similitud con otro punto del pa�s. La insuficiencia de medios y el acoso de los clanes a las familias de los agentes hacen que las plantillas no se consoliden.
De hecho, todos los a�os cerca del 40% de la plantilla (300 efectivos) solicita el traslado. Tambi�n es una reivindicaci�n cr�nica la declaraci�n urgente de Zona de Especial Singularidad (ZES). La denominaci�n conlleva la aplicaci�n de f�rmulas de incentivos laborales y econ�micos similares a los que perciben los agentes destinados en el Pa�s Vasco o en Navarra.

























