Diario de un juicio (V)
La �lite gubernamental dibuj� el mapa de �rdenes ministeriales, �rganos de contrataci�n y profusos procedimientos que permiti� el pelotazo. Al menos el ch�fer de Transportes s� habl� claro

Jos� Luis �balos y Koldo Garc�a, durante el juicio en el Tribunal Supremo.E. M.
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Dicen que pasar un d�a en un juzgado es la mejor forma de conocer un pa�s. Sus costumbres, sus vicios, sus clases sociales. El juicio del caso Mascarillas puede servir. Si en las cuatro primeras sesiones prevaleci� el aroma de los arribistas venidos a m�s, las queridas, los enchufes y las �chistorras�, al quinto d�a el paisanaje escal�. La �lite gubernamental se hizo carne. Las amantes de �balos, la ex mujer de Koldo y las vidriosas Pano dejaron paso a una serie de se�ores trajeados que, al fin, hablaron sobre las mascarillas. Y con perfectas oraciones subordinadas, dibujaron el mapa de �rdenes ministeriales, �rganos de contrataci�n, �reas competenciales y profusos procedimientos que permiti� el pelotazo de la trama.
El arquetipo de esta estirpe podr�a ser Jes�s Manuel G�mez Garc�a, licenciado en Econ�micas y miembro del Cuerpo Superior de Interventores y Auditores del Estado. En el pand�mico marzo de 2020 era subsecretario de Transportes, pero a los peri�dicos salt� en 2024, fotografiado por la UCO en La Chalana. A Koldo, que ya estaba siendo investigado, le entreg� unos papeles del Ministerio para �balos, lo cual empuj� a �scar Puente a destituirle.
Ayer G�mez Garc�a lleg� impoluto, repeinado, con un botell�n de agua. Contest� educad�simo. �l no tuvo nada que ver con nada. La orden de comprar cuatro millones de mascarillas que en 38 minutos se convirtieron en ocho se la transmiti� Koldo, el hombre del ministro (�ocho millones o nada�). Tambi�n fue el asesor quien le llev� a su despacho la oportun�sima oferta de Soluciones de Gesti�n. Y su relato son� tan l�gico: eran momentos de emergencia extrema, su equipo hizo un an�lisis jur�dico excelso y todo se reg�a estrictamente por el decreto del estado de alarma.
La declaraci�n de G�mez Garc�a no le vino bien a �balos, que en el Senado descarg� en �l toda la responsabilidad de estos contratos. Como se sabe, el infierno son los dem�s. Igual pas� con Michaux Miranda, ex jefe de personal de Adif. Seg�n dijo, el nombre de Soluciones de Gesti�n se lo dio Isabel Pardo de Vera, que comparece hoy. �l no tuvo nada que ver con nada.
Tampoco la videoconferencia de V�ctor Francos, por entonces asesor del ministro Salvador Illa, ayud� demasiado a los principales acusados. Se vio con Koldo tres veces, s�, pero �l no pintaba nada. �No estaba dentro de mis funciones�, repet�a. Y cuando Koldo le fue con el cuento de alguna empresa, �l le deriv� al organismo competente, que, como la bolita, siempre est� en otra ventanilla.
Y mientras asomaba el monstruo de la administraci�n, emerg�a tambi�n el agujero negro que a�n es el Ministerio de Transportes.La prueba m�s clara la regal� Pedro Luis Marco de la Pe�a. Al pobre presidente de Adif le interrogaron por la auditor�a con la que Puente respondi� a los presuntos ama�os de obra p�blica se�alados por Aldama, que est�n siendo investigados en otra causa, cuando s�lo unas horas antes estaba dando una rueda de prensa para atacar a la Guardia Civil por su �ltimo informe sobre la tragedia de Adamuz. Normal que se mostrara desconcertado: en esta cartera maldita llega un momento en que uno no sabe sobre qu� desastre le toca pronunciarse.
Quiz� convenga acabar con un testimonio bals�mico: el de Carlos Garc�a Liberal, ch�fer de Transportes, que, armado con un chubasquero, explic� c�mo llev� un lote de las pol�micas mascarillas al Ministerio de Interior. El hombre tampoco ayud� mucho a �balos y Koldo, por no decir nada, pero al menos no se anduvo con rodeos. �Yo�, dijo, �s�lo llevaba la furgoneta�.





















