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El escenario político español ha dado un vuelco tras la sentencia del Tribunal Supremo que impone 24 años de cárcel a José Luis Ábalos, lo que ha llevado a Alberto Núñez Feijóo a exigir la dimisión inmediata de Pedro Sánchez y la convocatoria de elecciones generales. Desde la sede del Partido Popular, Feijóo ha calificado al presidente como el "responsable político de la corrupción de sus ministros en ejercicio", subrayando que Sánchez "miró para otro lado" a pesar de que la conducta de su mano derecha era, según sus palabras, "vox populi". Para el líder popular, la legitimidad de Sánchez es inexistente y este fallo judicial representa el "fin de la escapada" de un Gobierno que considera "insostenible" e "insoportable".
A pesar de la gravedad de los hechos, Feijóo ha optado por la cautela estratégica al descartar la presentación de una moción de censura, evitando así el riesgo de que Sánchez logre revalidar su mayoría parlamentaria en el Congreso. En su lugar, ha dirigido su discurso hacia los socios del Ejecutivo, cuestionándoles directamente sobre cuántos delitos o imputados más necesitan ver para dejar de sostener al presidente. El líder del PP ha contrapuesto esta actitud con la de otros líderes europeos, destacando que ningún mandatario de una democracia vecina se "atrinchera" de forma similar tras la condena de su principal colaborador.
La presión sobre la dirección del PP también llega desde Vox, formación que urge a endurecer la labor de oposición y cuestiona qué más debe ocurrir para presentar una moción formal contra lo que denominan una "banda". Sin embargo, Feijóo se ha mantenido firme en que el cambio está "más cerca" y que España pronto "pasará página" para ser gobernada por personas "honradas y decentes". Con sentencias ya firmes como las de Ábalos y el ex fiscal general Álvaro García Ortiz, Feijóo ha concluido que los ciudadanos no dieron un mandato para "saquear" ni "mentir", prometiendo que el país recuperará sus instituciones y la confianza en la política.


























