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De los pa�ses que ha visitado el Papa a lo largo de este primer a�o de pontificado, Espa�a va a ser el lugar en el que m�s tiempo permanezca. Un viaje cerrado con apenas cuatro meses de antelaci�n pero cuya premura ten�a un sentido. Le�n XIV y el equipo del Vaticano lo ha ajustado todo para saldar una deuda con Espa�a, pues su antecesor, Francisco, no lleg� a pisar suelo nacional en sus a�os como representante m�ximo de la Iglesia Cat�lica. Y el nuevo Santo Padre viajar� apenas cumplido su primer a�o en el cargo, con parada en cuatro ciudades y la novedad de una enc�clica bajo el brazo. Un texto bautizado Magnifica Humanitas que sigue a su primera exhortaci�n apost�lica -Dilexi Te- y que marcar� las l�neas de su agenda y discursos en Espa�a.
Con Magnifica Humanitas, Le�n XIV pretende que la iglesia contin�e acompa�ando las grandes revoluciones sociales, como hicieron sus predecesores con sus enc�clicas. �Lo que escribo se coloca en continuidad con esa tradici�n�, afirma al principio de la enc�clica, conectando su texto, con un tema de plena actualidad, con lo escrito a lo largo de los siglos. El vicario de Jesucristo tiene en Le�n XIII la gu�a que inspira su pontificado, y precisamente en la enc�clica Rerum Novarum, que escribi� en 1891, encuentra la fuente para alumbrar su primera carta magistral. Le�n XIII escribi� Rerum Novarum trece a�os despu�s de ser elegido Santo Padre, y bajo la incertidumbre que a los trabajadores provocaba la revoluci�n Industrial. Como �l, ahora el Papa Le�n XIV intenta poner el foco en el ser humano como el centro de la vida y de la doctrina social de la Iglesia.
Para saber m�s

Rerum Novarum es el texto que ha inspirado a tantos papas a lo largo de la historia. As�, con motivo del 40 aniversario de su publicaci�n, en 1931, el Papa P�o XI lanz� la enc�clica Quadragesimo anno. El mundo viv�a otra vez inmerso en la incertidumbre, esta vez por la crisis provocada tras el crack del 29 y el final del periodo de entreguerras. Adem�s de hablar de la �cuesti�n obrera�, P�o XI denuncia la concentraci�n del poder econ�mico en manos de pocos y critica la competencia sin l�mites; tambi�n pide cubrir las necesidades de los trabajadores y sus familias. Posteriormente, en medio del estallido de la II Guerra Mundial, el Papa P�o XII publica su primera enc�clica, Summi Pontificatus, en la que hace una defensa del g�nero humano frente al racismo y al totalitarismo extremo.
D�cadas despu�s, Pablo VI escribe Populorum Progressio en la que habla de las desigualdades y el desarrollo integral del hombre para conseguir la paz. Pablo VI public� tambi�n la Octogesima adveniens con motivo del 80 aniversario de Rerum Novarum, como una prueba que el texto escrito por Le�n XIII hace 135 a�os no perd�a actualidad. Entonces, el Santo Padre afirmaba que el Evangelio segu�a estando de actualidad para humanizar al hombre y encontrar los caminos hacia la paz y la estabilidad en el mundo, siempre con el ser humano en el centro.
Una d�cada despu�s, san Juan Pablo II volvi� a reflexionar sobre la enc�clica de Le�n XIII para asumir en otra enc�clica que el salario justo es una prueba concreta de la equidad de todo el sistema socioecon�mico, ya que muestra si al trabajador se le trata como persona o como un simple coste de producci�n. Ya en este tiempo de papas m�s recientes, Benedicto XVI, escribi� Caritas in veritate, donde uni� las reflexiones de Populorum Progressio con el concepto de globalizaci�n, un fen�meno que comenzaba a aparecer con el avance de las telecomunicaciones.
Le siguen las tres principales enc�clicas de Francisco, fallecido el a�o pasado. En Laudatio si, el Papa se centra en el impacto de la crisis medioambiental; en Fratelli Tutti, reflexiona sobre la hermandad que une a todos los seres humanos para poder convivir en paz; y, por �ltimo, en Dilexi Nos, llama a volver a la palabra de Dios, a ponerla en el centro en las acciones.
El estudio de todos estos textos sirven de inspiraci�n a Le�n XIV para hacer de su Magnifica Humanitas el camino a influir en los avances actuales de la sociedad. Con la excusa de hablar de la inteligencia artificial y tratar de que no sustituya al pensamiento humano, el Papa aprovecha para analizar otros problemas pol�ticos actuales.
�Cuando la pol�tica renuncia a una visi�n a largo plazo y se reduce a c�lculos de corto plazo o a polarizaciones est�riles, los discursos sobre el bien com�n pierden credibilidad, y al mismo tiempo crecen las desigualdades y las fracturas sociales�, afirma en un momento. En otro, mientras se suceden guerras a lo largo del mundo que violan la carta de Naciones Unidas, entra en pol�tica internacional: �Mientras las distancias entre los pueblos aumentan, se abren camino l�gicas de confrontaci�n y de agresividad, y el dif�cil recorrido hacia un mundo m�s unido y fraterno sufre nuevos y dolorosos contratiempos�, afirma. �En efecto, la promoci�n del bien com�n nunca puede separarse del respeto al derecho de los pueblos a existir, a custodiar su propia identidad y a contribuir con su propia originalidad a la familia de las naciones. Cualquier intento o proyecto de eliminar o someter una naci�n es gravemente inmoral y, por lo tanto, inaceptable�, sanciona.
Con esta enc�clica, el Papa marca las l�neas maestras de su pontificado, un camino que acaba de empezar a andar y que plantar� sus s�lidas bases en su visita a Espa�a.
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