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La Policía Nacional ha asestado un golpe definitivo a una sofisticada organización criminal asentada en las provincias de Cádiz y Álava. En el marco de la denominada operación HORUS, iniciada el pasado año, los agentes han logrado desmantelar una red dedicada al transporte de hachís y cocaína mediante el uso de tecnología aérea avanzada para cruzar el Estrecho de Gibraltar. La operación ha culminado, hasta el momento, con la detención de ocho personas implicadas en este entramado de narcotráfico internacional,.
El aspecto más innovador de esta organización era el uso de aeronaves de ala fija no tripuladas para introducir la droga desde Marruecos a España. Durante la investigación, los agentes lograron intervenir uno de estos drones de dimensiones extraordinarias: un aparato con una envergadura de cuatro metros, equipado con cuatro motores y capacidad para transportar hasta 20 kilogramos de carga. Estas aeronaves resultaban extremadamente eficaces para el delito, ya que podían completar el trayecto entre ambos países en pocos minutos, alcanzando velocidades que superaban los 100 kilómetros por hora.
Una vez que la sustancia estupefaciente llegaba a territorio nacional por vía aérea, la red activaba una compleja logística terrestre. La mercancía era introducida en vehículos dotados de sofisticados dobles fondos diseñados específicamente para ocultar la carga en los controles. El destino de estos transportes era la ciudad de Vitoria, que servía como centro de distribución hacia diferentes organizaciones criminales de origen francés encargadas del tráfico final en el país vecino.
La fase final del operativo, dirigida por la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Algeciras, incluyó cinco entradas y registros domiciliarios simultáneos en las localidades de Algeciras y Vitoria. Como resultado, la Policía ha intervenido 40 kilogramos de hachís, dos kilogramos de cocaína y 14.000 euros en efectivo. Además de la detención de los ocho implicados, se han confiscado dos de los vehículos utilizados para los traslados y uno de los drones, pieza clave de esta estructura que combinaba la ingeniería aeronáutica con las rutas tradicionales del narcotráfico.






























