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Arguineguín, en Gran Canaria, ha recibido este jueves a León XIV en un ambiente marcado por la emoción, la cercanía y la esperanza. Entre los asistentes podían verse niños jugando en una zona habilitada para ellos, personas migrantes procedentes de África y América Latina, así como voluntarios de distintas edades comprometidos con la acogida y la ayuda humanitaria.
Todos ellos representaban el diverso rebaño al que el Pontífice ha querido dirigirse durante su visita. Desde un escenario sencillo, con el océano Atlántico como telón de fondo y una cruz elaborada con madera de cayucos situada frente a él, el Papa pronunció un mensaje centrado en la dignidad humana, la solidaridad y la responsabilidad colectiva.
León XIV llamó a mirar al prójimo con compasión y recordó que "los discípulos de Jesús no pueden considerar ajeno el clamor de quienes gritan en la noche", en referencia al sufrimiento de miles de personas obligadas a abandonar sus hogares en busca de un futuro mejor. Ante representantes de las principales instituciones españolas, entre ellos la ministra Elma Saiz, el presidente Pedro Sánchez, varios ministros y el presidente canario Fernando Clavijo, el Santo Padre insistió en la necesidad de actuar para que la historia no reproche la indiferencia frente al dolor de quienes llegan a nuestras costas.








