Tribunales
La fiscal�a pide la libre absoluci�n al considerar un incumplimiento contractual en un contexto de crisis econ�mica

Una vaca en un matadero.
Actualizado
La escena arranca en sala: un ganadero explica c�mo vendi� cientos de cabezas de ganado que nunca le fueron abonadas. Un impago por el que, durante un juicio en la Audiencia Provincial de Madrid, un total de acusados reclama un total de 15 a�os de c�rcel y 130.000 euros a tres trabajadores -uno de ellos en rebeld�a- con los que negoci� la venta y a dos empresas del sector c�rnico ya quebradas, a cuyos representantes comerciales lleg� a acusar de actuar de �inc�gnito�.
�Me ha enga�ado como a un cr�o�, repiti� el denunciante, visiblemente alterado, tratando de explicar (con interrupciones de sus familiares, que se encontraban entre el p�blico y a los que la presidenta del tribunal lleg� a amenazar con echar de la sala por interferir durante el testimonio) c�mo empez� a vender terneros y cerdos bajo la cobertura de una empresa conocida (Fuentesval) y termin� facturando a otra (Carnes Hergon), que poco despu�s acabar�a quebrando.
El ganadero asegur� que conoci� a uno de los acusados (al que se refer�a por un apodo), que trabaj� para las dos sociedades involucradas. �Yo los terneros los vendo a Fuentesval�, dijo. Seg�n su versi�n, fue este acusado quien le propuso operar mediante otra sociedad (Herg�n), con la garant�a de que �no habr�a ning�n problema�.
Las operaciones comenzaron en marzo de 2020 con la venta de 38 terneros y continuaron despu�s con varias partidas de porcino hasta las 300 cabezas de ganado. El sistema de pago, inicialmente previsto al contado o a pocos d�as, pas� a realizarse mediante pagar�s con vencimientos cada vez m�s largos. �Empezaron cortos y luego a alargar�, indic� un administrativo que particip� como testigo. Parte de esos pagar�s result� impagada, seg�n la denuncia.
Lejos de una conspiraci�n, los testigos reflejaron las quejas del ganadero como parte del funcionamiento usual en el mercado mayorista: animales sacrificados a nombre de una empresa, encargos tramitados por otra y pagos que puede asumir una tercera. �Trat�bamos tanto para Herg�n como para Fuentesval con la misma persona�, explic� un trabajador del matadero.
La acusaci�n particular sostiene que ese esquema encubri� una �estafa agravada� y afirma que los acusados actuaron cuando Herg�n ya se encontraba en �situaci�n de impotencia patrimonial�. �No hab�a intenci�n de pagar�, defendi� el letrado del denunciante, que invoc� la doctrina Murray [que determina que el silencio del acusado puede valorarse como un elemento capaz de reforzar las pruebas ya existentes] para argumentar la existencia de un ardid previo.
La Fiscal�a, por su parte, considera que se trata de un incumplimiento contractual en el contexto de la crisis econ�mica derivada de la pandemia y solicita la absoluci�n. �Aqu� lo que vemos es una situaci�n de pandemia que afect� al resto de las empresas�, se�al� el Ministerio P�blico. Adem�s, subray� que el denunciante continu� vendiendo animales tras los primeros impagos. �Una persona estafada no hubiera seguido manteniendo el contacto�, apunt�.
Las defensas coinciden en esa interpretaci�n y encuadran el caso en una cadena de deudas entre sociedades. Sostienen que uno de los imputados, que pas� de Fuentesval a Herg�n, actuaba como comercial y que en Mercamadrid es habitual la intermediaci�n y colaboraci�n entre empresas que se dedican al mismo sector de la alimentaci�n sin que ello signifique un fraude.
Parad�jicamente, pese a nunca haber cobrado por sus vacas y cerdos, la del denunciante es la �nica empresa implicada en este proceso que no entr� en concurso de acreedores tras la venta de los animales.


























