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Francisco Martínez, quien fuera el ex número 2 del Ministerio del Interior durante la primera legislatura de Mariano Rajoy, ha comparecido este jueves en el juicio por el caso 'Kitchen'. Durante su declaración, Martínez ha negado rotundamente haber ordenado investigaciones sobre el ex tesorero del Partido Popular, Luis Bárcenas, asegurando que su intervención se limitó a gestiones informativas puntuales y jerárquicas.
El ex secretario de Estado de Seguridad ha explicado que su implicación comenzó cuando el entonces ministro, Jorge Fernández Díaz, le consultó sobre un colaborador que ejercía como conductor de la familia Bárcenas. Tras contactar con el Director Adjunto Operativo (DAO), Eugenio Pino, Martínez confirmó la existencia de dicho colaborador, pero ha subrayado que "jamás ordenó pago ninguno" ni le correspondía captar a dicho personal. Martínez ha sostenido que, si bien es habitual que los colaboradores cobren de los fondos reservados, él desconocía absolutamente que Sergio Ríos —el chófer involucrado— estuviera percibiendo esas cantidades en aquel momento, enterándose tiempo después por el comisario José Manuel Villarejo.
Sobre su relación con Villarejo, Martínez ha revelado que se reunió con él por instrucción directa del ministro. Según el acusado, el comisario manejaba "buenas fuentes" y había realizado labores de inteligencia para todos los gobiernos desde 1992. No obstante, ha admitido que en ocasiones se sentía "aturdido" por la locuacidad de Villarejo y que, actualmente, no comprende el contenido de algunas conversaciones grabadas que forman parte de la causa.
Martínez, para quien se solicitan 15 años de cárcel por presunta malversación y encubrimiento, ha defendido que el interés del Ministerio aumentó tras descubrirse que Bárcenas poseía cuentas en Suiza gestionadas por Arturo Fasana,. El objetivo, según su versión, era únicamente localizar posibles fondos adicionales. Finalmente, ha negado haber tenido contactos más allá de lo protocolario con María Dolores de Cospedal durante el periodo en que se desarrolló el supuesto espionaje. El acusado concluyó afirmando que Villarejo siempre documentaba los pagos y que nunca le escuchó hablar de nada ilegal.



























