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El presidente del Gobierno de Espa�a se ha convertido en el protagonista involuntario de la reuni�n de la Comunidad Pol�tica Europea por un motivo ajeno a la agenda diplom�tica. Pedro S�nchez ha sido el �nico asistente al encuentro que no ha estado presente en la "fotograf�a de familia" del evento debido a un nuevo fallo t�cnico en el aparato presidencial que le oblig� a realizar un aterrizaje de emergencia en Ankara (Turqu�a).
El incidente tuvo lugar este mi�rcoles cuando el Airbus A310 en el que viajaba la delegaci�n espa�ola sufri� un contratiempo que oblig� a pernoctar en territorio turco. Aunque S�nchez pudo retomar el vuelo a primera hora de la ma�ana tras confirmarse que la aver�a pod�a subsanarse, su llegada a Erev�n (Armenia) se produjo cuando la jornada oficial ya hab�a comenzado, perdi�ndose as� el tradicional posado de l�deres internacionales.
Desde Madrid se lleg� a desplazar uno de los aviones Falcon como medida de reserva por si el Airbus no pod�a volver a despegar, lo que evidencia la tensi�n log�stica que genera el estado actual de las aeronaves oficiales. Este episodio no es un hecho aislado y ha hecho crecer la preocupaci�n sobre el estado y la seguridad de la flota oficial, en la que tambi�n viaja habitualmente la familia real. El pasado 4 de septiembre, se registr� otro precedente significativo cuando el Falcon que trasladaba a S�nchez a Par�s tuvo que dar la vuelta y regresar a Madrid por "una aver�a t�cnica".
A pesar de que fuentes gubernamentales intentan restar importancia a lo ocurrido, la inquietud es real. No obstante, el Ejecutivo se muestra reticente a abordar una renovaci�n de los aparatos ante el temor a las cr�ticas pol�ticas, especialmente tras las pol�micas previas por el uso que el presidente ha dado a los Falcon para desplazamientos que no siempre se ajustaban a su actividad institucional.
La necesidad de renovar los aviones que transportan a las altas autoridades del Estado es un debate que ya se plante� en 2014, bajo la administraci�n de Mariano Rajoy. En aquel momento, tras varios incidentes que afectaron incluso a la Reina y al Rey, el entonces ministro de Defensa, Pedro Moren�s, admiti� que la situaci�n era un problema "m�s de imagen que de fondo", aunque reconoci� que renovar la flota "no es f�cil".
























