





















El Gobierno ha atendido a los sindicatos y ha bajado el tope m�ximo de alumnos por aula. Pero la evidencia cient�fica advierte de que esta medida es muy costosa, el equivalente aproximado al dinero que el Ministerio de Educaci�n dedica a las becas, y, si bien da cierta tranquilidad a los profesores y a los padres, no tiene efecto sobre el rendimiento acad�mico de los alumnos.
El think tankEsadeEcPol ha analizado el impacto del proyecto de ley que debe ser aprobado a�n por el Congreso de los Diputados. Reduce las ratios m�ximas de 25 a 22 alumnos por aula en Primaria y de 30 a 25 estudiantes en la ESO, adem�s de que cada ni�o con necesidades educativas especiales contar� como dos cuando la reforma se apruebe, si los grupos parlamentarios llegan a un acuerdo.
Eso implicar�a contratar a m�s profesores y abrir, por tanto, nuevas aulas. La memoria econ�mica de la norma aprobada por el Consejo de Ministros asegura que no va a suponer un incremento de costes para las arcas p�blicas. Aunque no cuantifica la medida dice que la ca�da de la poblaci�n infantil absorber� el ajuste de forma natural y s�lo Ceuta y Melilla necesitar�n recursos adicionales.
Sin embargo, esta afirmaci�n es desmontada por la investigaci�n realizada por Lucas Gort�zar, director adjunto de EsadeEcPol, y Jos� Montalb�n, investigador de este organismo as� como profesor de Econom�a en la Universidad de Estocolmo. El trabajo estima que la apertura de nuevas aulas s� generar� un incremento del gasto aunque la natalidad descienda.
Utilizando datos del Ministerio, el INE y los informes internacionales PISA, TIMSS y PIRLS, llega a la conclusi�n de que en la pr�xima d�cada 2027-2026, el coste presupuestario neto medio ser� de al menos 2.818 millones de euros anuales, descontando ya el impacto de la ca�da de la poblaci�n en edad escolar, lo que supone un acumulado de 28.184 millones en el conjunto de los 10 a�os. Es una cantidad similar al presupuesto que tiene el Ministerio de Educaci�n para becas universitarias y no universitarias O el equivalente a m�s de lo que se gasta una regi�n como Castilla-La Mancha en educaci�n.
�La memoria econ�mica del proyecto de ley dice que la bajada de ratios no supondr� costes, pero no han hecho p�blico ning�n dato que lo evidencie. Nosotros hemos hecho las cuentas y, realizando una estimaci�n conservadora, s� vemos un efecto�, se�ala Gort�zar, que pide abrir �un debate serio� antes de aprobar el proyecto de ley porque �es mucho dinero el que se est� poniendo encima de la mesa�.
Sobre todo, a�ade, teniendo en cuenta que el efecto de la bajada de ratios sobre el rendimiento acad�mico de los alumnos �no es significativo�, seg�n la evidencia cient�fica. Lo recuerda el estudio: reducir cinco alumnos por clase se asocia con una mejora media de las notas de los alumnos del 1,25% de la desviaci�n est�ndar. No es gran cosa. Ayuda, eso s�, a mejorar el bienestar de los profesores (en un 5% de la desviaci�n est�ndar) y a tener m�s contentas a las familias (un 2,5%) porque se reduce la probabilidad de que haya conductas disruptivas en el aula.
Pero los autores ven que hay otras soluciones m�s eficaces. Por ejemplo, dar complementos salariales a los profesores que impartan clase en centros dif�ciles mejora el rendimiento en Matem�ticas y Lectura entre el 7% y el 8% de la desviaci�n est�ndar, mucho m�s que el 1,25% de la bajada de ratios. Mientras que dar clases particulares a los alumnos rezagados tres veces a la semana tiene un efecto del 26% de la desviaci�n est�ndar, el equivalente a unos seis meses de progreso en el aprendizaje.
El trabajo se�ala que a�adir 7.300 euros anuales al salario bruto de todos los docentes, el equivalente a una subida cercana al 21% sobre su sueldo actual, saldr�a mejor que bajar las ratios de forma uniforme en todas las aulas, que han calculado que tendr�a un impacto real en la satisfacci�n de los profesores como si s�lo les hubieran subido un 6% el sueldo.
�Por qu� entonces el Gobierno ha optado por esta salida? �Las reformas docentes profundas requieren acuerdos entre actores con preferencias divergentes. La reducci�n de ratios, en cambio, no exige ese trabajo de coordinaci�n debido a que la palanca es presupuestaria, la ejecuci�n recae en cada autonom�a y el efecto operativo es directo�, responden los autores.
Gort�zar y Montalb�n consideran preferible acotar esa bajada de ratios �nicamente a los centros de alta complejidad y riesgo educativo, algo que supondr�a aproximadamente 564 millones de euros anuales, no 2.818 millones. Pero recomiendan, sobre todo, sustituir la primera medida por la combinaci�n de otras dos que tienen mayor repercusi�n en el rendimiento educativo: implantar un MIR educativo para mejorar la calidad de los profesores (1.500 millones de euros al a�o) y dar tutor�as en peque�os grupos a los alumnos rezagados (1.080 millones anuales). La factura ascender�a, por tanto, a 2.580 millones de euros; es decir, 238 millones menos que bajar el n�mero de alumnos por aula.
El trabajo hace una estimaci�n concreta para un colegio de Primaria donde se pasar�a de 25 a 20 alumnos, lo que supondr�a poner cuatro aulas en vez de las tres actuales. Ese aula adicional obligar�a a hacer reformas en el centro, que cifran en 70.000 euros repartidos en 25 a�os, el equivalente a 2.800 euros al a�o. Si a esa cantidad se le suma el sueldo del personal adicional que habr�a que incorporar a la plantilla (han sido conservadores y lo han cifrado en 60.000 euros), sale un coste real de 63.000 euros anuales.
A eso habr�a que descontar el dividendo demogr�fico; es decir, lo que el sistema se va a ahorrar con la reducci�n de alumnos en edad escolar por la ca�da de la natalidad. Los autores la cifran en un ingreso de 33.000 euros por la reducci�n de estudiantes de 100 a 88 (un 12%). El coste presupuestario para cada escuela ser�a, por tanto, un neto anual de 30.000 euros.
El estudio tambi�n refleja que tres comunidades -Madrid, Andaluc�a y Catalu�a- absorben conjuntamente cerca del 63% del coste total. Si a este grupo se suma la Comunidad Valenciana, superan el 72% del coste nacional. Es, por tanto, una reforma �asim�trica� y, adem�s, �no se distribuye de forma neutra por nivel socioecon�mico del alumnado�. Los centros m�s ricos concentrar�n un 31% del gasto de las administraciones frente al 22% de los m�s pobres. �Esto se debe a que las aulas que rebasan el nuevo tope est�n m�s concentradas en zonas urbanas con mayor demanda y, por tanto, con perfiles socioecon�micos m�s altos�, explican.
�Esta pol�tica, por tanto, presenta un coste muy elevado por los efectos que puede producir�, sintetizan los autores, que insisten en que hay que �invertir donde la evidencia indica que el retorno educativo es mayor, es decir, especialmente en alumnado de menor nivel socioecon�mico�.
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