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A escasas semanas de finalizar su formación militar, la Princesa Leonor ha alcanzado un nuevo y significativo hito en su carrera profesional. La Heredera al Trono ha completado con éxito el Curso Básico de Paracaidismo en la Escuela Militar Méndez Parada, un logro que se hizo público durante el reciente Día de las Fuerzas Armadas al lucir en su uniforme el rokiski, el emblemático distintivo de los paracaidistas. Esta decisión personal de Leonor de realizar el curso la distingue de su padre, el rey Felipe VI, y de su abuelo, el rey Juan Carlos I, pues ninguno de los dos completó esta formación durante su juventud.
La instrucción, llevada a cabo en la Base Aérea de Alcantarilla, en Murcia, permitió a la Princesa capacitarse para realizar saltos en modo automático junto a cincuenta compañeros de la Academia General del Aire (AGA). El entrenamiento incluyó diversas maniobras preparatorias y saltos reales, entre los que destacó un salto nocturno realizado el pasado mes de mayo, cuyas imágenes han sido difundidas recientemente por la Casa Real para dar fe de la preparación técnica de la heredera. Tras superar estas pruebas, Leonor ha obtenido formalmente el diploma y el título de Cazador Paracaidista.
Este curso complementa un exigente ciclo de tres años de formación militar diseñado conjuntamente por el Gobierno, los Ejércitos y la Casa Real para la futura capitana general de las Fuerzas Armadas. Su andadura comenzó como cadete en la Academia de Zaragoza, continuó como alférez en la Escuela Naval de Marín —donde se instruyó a bordo del buque escuela Juan Sebastián de Elcano— y culmina ahora en la AGA tras superar la instrucción de vuelo en un avión Pilatus PC-21.
Su labor ha sido calificada de "esfuerzo y brillantez" por sus superiores y por su propio padre, lo que le ha permitido recibir altas distinciones como la Gran Cruz del Mérito Militar y de la Armada. Esta semana, la agenda de la Princesa estará marcada por actos institucionales en Murcia y Cartagena, donde recibirá la Medalla de Oro de la Región. Asimismo, será nombrada hija adoptiva de San Javier, marcando el inicio de su despedida de una región que ha sido clave en su etapa de formación castrense.


























