





















La "bronca absoluta" de la crisis del hantavirus tuvo lugar el s�bado por la noche, cuando Fernando Clavijo, presidente canario, esperaba a los ministros Marlaska,M�nica Garc�a y �ngel V�ctor Torres en el puerto de Granadilla, con una misi�n: "No nos hab�an facilitado ning�n protocolo de nada, hab�an decidido todo por nosotros y encima no garantizaban que el barco estuviera no m�s de un d�a en nuestras aguas: no les importaba, pero a nosotros s�", dice una fuente del Gobierno regional.
Clavijo primero se whatsappeo y luego habl� por tel�fono con M�nica Garc�a, su interlocutora en toda esta historia. "Nos vemos en el puerto", dijo ella. Pero, al llegar, la troika de Moncloa se fue directa a los micr�fonos de la prensa, que ya algo se ol�a. �Habr� s�lo fondeo o podr�a haber atraque?, se le plante� a la ministra. "Estaremos a las necesidades de una operaci�n muy compleja, que involucra a 23 pa�ses", contest� ella.
Tras la rueda de prensa Clavijo esperaba a los ministros con los brazos en jarra. La bronca fue "descomunal", seg�n quienes les vieron abandonarla. El presidente canario sali� de ella "como un b�falo, gritando: 'El desembarco no se hace, no dan ninguna garant�a'". Veinte minutos despu�s Madrid emiti� una orden a trav�s de Marina Mercante: se har�a, con o sin Canarias, pero en Canarias. Esta es la intrahistoria del conflicto desde la perspectiva isle�a.
El lunes 4, preocupado por lo que oye sobre el barco, varado en Cabo Verde, Clavijo habla con Delegaci�n del Gobierno, el brazo de Moncloa en las islas, y pregunta si hay algo de verdad en la posibilidad de que el MV Hondius sea enviado, con un brote mortal de hantavirus de los andes en su seno, a las islas. Se le dice que no, pero el martes 5 los rumores arrecian y Clavijo habla con �ngel V�ctor Torres, ministro con S�nchez y ex presidente canario, a quien llama Angelito por la amistad que les une.
Torres le dice que no se preocupe, que va a entrar en ese momento al Consejo de Ministros y le pasar� el m�vil de la ministra de Sanidad, desde el principio es el brazo ejecutor del Ejecutivo central en la crisis como responsable de Sanidad Exterior. Clavijo le env�a un whatsapp a Garc�a y le dice que quiere hablar con ella. Garc�a contesta que le llama en un rato, pero le manda una nota en que la ministra contesta a la OMS, que le ha pedido la ayuda de Espa�a, dici�ndole que no tiene claro poder ayudar. La postura de Madrid en ese momento es no acoger el barco, le hacen ver.
El presidente canario habla ese mismo martes, a mediod�a, con expertos canarios, que le dicen que no hay ninguna necesidad de que la nave llegue a aguas de las islas, y que hay dos opciones: o que los pasajeros vuelen a sus pa�ses desde Cabo Verde, o que sigan rumbo hasta Holanda, cuya bandera ostenta el MV Hondius. Clavijo se ha whatsappeado con Garc�a, que le da a entender que el problema no viajar� a Canarias, y el presidente canario se queda tranquilo.
Pero por la tarde todo cambia. Desde el Gobierno se da por hecho que el crucero acabar� en Tenerife. Clavijo le manda otro mensaje a Garc�a, que le dice que est� reunida con la OMS. La ministra llama al mandatario canario, que est� en Bruselas, a las 21.30 horas. No le habla del barco, sino de un pasajero de este que va a viajar en avi�n y que "es necesario que vaya a Canarias". Clavijo dice no, y pregunta por el barco: "No, mira, es que esto es urgente, lo de esta persona". El presidente canario se niega a acogerlo: "No tenemos ninguna informaci�n, ni un parte m�dico, ni un historial de esta persona, �c�mo puedo aceptarlo? Y quiero hablar del barco", dice.
Garc�a, seg�n la versi�n canaria, "se tensa mucho", y hay dos conversaciones "intensas". Al rato le env�a a Clavijo una alerta de la OMS con el tema, y dice que necesita activar, para el pasajero enfermo, la Unidad de Aislamiento del Hospital de la Candelaria. A las 1.00 horas de la madrugada, �l le escribe a ella: "Necesitamos informaci�n de patolog�as previas, para valorar".
La ministra de Sanidad no contesta. Clavijo huele el l�o y decide escalar. Le manda un whatsapp a Pedro S�nchez a las siete de la ma�ana del mi�rcoles: "Presidente, estoy preocupado con este tema del barco". S�nchez contesta que tambi�n est� preocupado, pero "tenemos el deber de ayudar", dice. Clavijo repone: "S�, pero Espa�a ha cambiado de opini�n en este tema y quiero saber por qu�, y verme contigo". No concretan nada y se corta la conversaci�n.
Ese mismo d�a, a las 15 horas, aterriza el avi�n en Las Palmas con el paciente enfermo de hantavirus del que hablaba Garc�a. Marruecos le ha impedido "siquiera tocar tierra", pero Canarias "s� se lo tiene que comer", rezan estas fuentes. El Gobierno regional se entera una hora despu�s. Por la prensa. No tienen ni informes m�dicos. El enfermo permanece 13 horas en la pista del aeropuerto de Las Palmas, por un problema t�cnico. "Si llega a necesitar hospitalizaci�n, nos toca a nosotros, que ni ten�amos su historial: una deslealtad y un peligro incre�bles".
Ese mismo mi�rcoles, a las 14.00 horas, Clavijo escribe a Garc�a: "Necesito verme contigo en Madrid esta noche o ma�ana para este tema del barco, me preocupa mucho". Ella contesta una hora despu�s: acepta verse con �l el jueves 8 por la ma�ana. Clavijo, por cierto, la llama cuando se entera del aterrizaje del avi�n. Sin respuesta.
Ma�ana del jueves, a las 12.00 horas. La noche anterior Clavijo ha hablado con Torres, que intercede de nuevo para fijar ese encuentro, y participa en �l. Es la famosa reuni�n en que el presidente canario se planta y pide el escrito de la OMS que justifica el no desembarco en Cabo Verde, junto con la explicaci�n cient�fica por la que deber�an evacuar el pasaje en Tenerife. "Todo son noes y m�s noes", cuentan. Se produce una bronca y Clavijo se agarra al realismo: "Vamos a ver, ustedes van a hacer esto, ok, pero hag�moslo con seguridad y por tiempo muy limitado".
Ah� consigue fondeo y no atraque, y pide "el m�nimo tiempo imprescindible" de la nave en Tenerife. Tambi�n dice Garc�a que hay que tratar al buque "como una embajada", por venir bajo bandera de otro pa�s. Clavijo manifiesta ah� que sus t�cnicos le han dicho que con un d�a basta para hacer el desembarco, si las plazas a�reas est�n listas. Garc�a contesta: "S�, se est� preparando as�, es una misi�n diplom�tica de alto nivel".
Clavijo luce el fondeo ante la prensa como una victoria y, pensando en "el tema de la embajada", se re�ne el viernes a las 12.00 horas con la delegaci�n de Pa�ses Bajos. Les pide tres cosas: que el cad�ver que viaja en el barco no "baje" en Canarias, que el buque desembarque al pasaje y se vaya, "y que todo se produzca el domingo, que haya capacidad a�rea suficiente para no dilatarlo", porque "cuanto m�s tiempo pasara en Granadilla era peor", y adem�s el tiempo iba a empeorar a partir de este martes 11.
Le manda a Garc�a un mensaje justo al acabar: "Acabo de ver a la gente de la embajada de Pa�ses Bajos, si puedes te comento". Habla con la ministra pocas horas despu�s. Le cuenta el compromiso de Pa�ses Bajos de "intentar traer toda la capacidad a�rea suficiente para, todo lo que no se lleven los otros pa�ses, llev�rselo ellos". Que hicieran, seg�n el s�mil ciclista, como de coche-escoba.
El s�bado a las 9.50 horas Garc�a le escribe: "El ministro de Interior y yo vamos esta noche a Granadilla, llegaremos a las 21 hora canaria. Podemos vernos all� para visitar el operativo". �l contesta: "Ah� nos vemos". La OMS env�a extraoficialmente a Canarias el protocolo que ha enviado a Espa�a dos d�as antes. Clavijo se lo pide a Garc�a, sin respuesta en ese momento, pero ella le llama por la tarde: "Mira, tenemos un peque�o contencioso, porque no podemos garantizar que esto acabe el domingo".
Clavijo contesta: "Esto no es un capricho nuestro, es que queremos evitar problemas. �Y si alguien se pone malo? �Y si algo no sale bien? Incluso por protocolos vuestros el virus puede transmitirse por roedores". Garc�a se tensa. "Mira, puede haber cualquier vector de contagio y no nos dais el protocolo de la OMS, desconocemos el tema", dice el presidente canario.
Clavijo tiene en la mano la directiva de Interior a la Polic�a Nacional, que menciona el posible contagio por roedores. �l menciona la posibilidad de que estos animales puedan llegar a tierra desde el barco. Ella lo niega. Clavijo se lo ha preguntado antes al Centro de Investigaci�n de Sanidad Animal del CSIC, que ha contestado que eso s� es posible.
"Pero todo esto es extraoficial, porque ellos no nos dan un puto papel", se quejan en el Gobierno regional. Sin un acuerdo, Clavijo llega a las 20.50 horas del s�bado al muelle de Granadilla, y s�lo ve a Garc�a cuando esta ya ha dicho a los cientos de periodistas congregados c�mo se va a hacer todo... En Tenerife, sin contar con Canarias.
En la reuni�n, con las autoridades insulares y de Madrid, Clavijo les echa en cara haber hablado a los medios "antes de ponernos todos de acuerdo". Les dice que hay capacidad para bajar a todos los pasajeros el domingo, y que eso es lo que necesita "para no poner en peligro al mill�n de habitantes de Tenerife". El problema son dos aviones que s�lo pueden llegar el lunes. El de los australianos, que son cuatro, y el que lleva a Pa�ses Bajos a los holandeses, que luego vuelve a por la tripulaci�n filipina, 38 personas, para llevarlos a su pa�s.
Clavijo da opciones. Que se usen dos aviones que van casi desocupados para llev�rselos a todos el domingo: el holand�s y el espa�ol de Torrej�n de Ardoz, ambos de 210 plazas, y con menos de un 10% ocupado cada uno: 26 plazas el primero y 14 el segundo. "Nos dicen que por protocolo no se puede. Aqu� todo el mundo ten�a protocolos menos nosotros".
Otra opci�n. "Que el barco se fuera a Holanda con los que no pudiera ser evacuados el domingo... Nada, tampoco". Hab�a m�s: que Espa�a pusiera un avi�n para evacuar a los rezagados. "No, porque entonces tendr�an que hacer la cuarentena en Espa�a... No les val�a nada. Y no s�lo eso: sin habernos informado de nada, ocult�ndonos la informaci�n, nos repet�an que no ten�amos ni idea".
Garc�a blande en ese momento una especie de documento sobre las ratas "que encima dec�a que no era esperable que un animal de esos viajara en el barco, �que no era esperable! Ya, pero aqu� hablamos de reducir las posibilidades a cero, y ya est�. Una remota posibilidad es una posibilidad".
Adem�s, Garc�a dice que no se va a hacer ninguna PCR ni ant�genos a los pasajeros al bajar. Clavijo no se lo cree. S�lo se les va a tomar la temperatura y preguntar si est�n bien. El presidente canario estalla. "No dejaron ni un resquicio a negociar. Era o lo que ellos quer�an, o nada". La baraja se rompe. Clavijo sale de la reuni�n y dice que ni autoriza el desembarco. El Gobierno distribuye en 20 minutos una autorizaci�n propia, de Marina Mercante. Las instituciones espa�olas no han podido ponerse de acuerdo con todo el mundo mirando al puerto de Granadilla.
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