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El tribunal encargado de juzgar la "operaci�n Kitchen" ha retomado sus sesiones este martes con los testimonios de Silverio Nieto, un sacerdote con pasado en la polic�a y la magistratura, y el coronel de la Guardia Civil, Diego P�rez de los Cobos. La jornada ha permitido profundizar en las conexiones personales dentro de la c�pula del Ministerio del Interior y en la gesti�n de los fondos p�blicos utilizados para el presunto espionaje al ex tesorero del Partido Popular, Luis B�rcenas.
Silverio Nieto, amigo cercano del ex ministro Jorge Fern�ndez D�az, confirm� que actu� como puente para los mensajes enviados por el tambi�n acusado Francisco Mart�nez, ex secretario de Estado de Seguridad. Seg�n relat� el testigo, Mart�nez le envi� un mensaje indicando que pose�a actas notariales con "instrucciones muy claras y expl�citas" sobre los operativos policiales, cuya revelaci�n obligar�a a citar al ex ministro y, con alta probabilidad, al ex presidente Mariano Rajoy. El sacerdote reenvi� de inmediato esta comunicaci�n a Fern�ndez D�az, quien neg� categ�ricamente haber dado tales �rdenes por correo electr�nico o cualquier otra v�a. A pesar de que Nieto reconoci� su v�nculo con los implicados y el comisario Enrique Garc�a Casta�o —quien ya admiti� la existencia del operativo—, sostuvo que nunca hablaron directamente de la trama, un silencio que la Fiscal�a Anticorrupci�n calific� de "extra�o".
Por otro lado, Diego P�rez de los Cobos, responsable de la gesti�n de los fondos reservados entre 2013 y 2015, testific� sobre el flujo de dinero utilizado en la operaci�n. El coronel jubilado describi� su rol como el de un "cajero" encargado de la gesti�n documental, sin capacidad real de supervisar el uso final de cada partida. Bajo este sistema se abonaron 2.000 euros mensuales al ch�fer de B�rcenas para que informara de sus movimientos, adem�s de proporcionarle una pistola. P�rez de los Cobos afirm� no haber detectado irregularidades en siete a�os y se�al� que el pago a confidentes es una pr�ctica habitual que no siempre termina en sede judicial.
El n�cleo del proceso sigue enfrentando dos tesis: la de una operaci�n legal para localizar dinero oculto de B�rcenas y la de un plan ilegal orquestado para proteger al PP sustrayendo pruebas que le perjudicaran. Las acusaciones recalcan que la unidad policial que investigaba el caso G�rtel (UDEF) fue mantenida al margen de estos movimientos, lo que probar�a el car�cter il�cito de los seguimientos realizados al entorno del ex tesorero.
























