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El 'caso mascarillas' ha dado un giro inesperado este mi�rcoles en el Tribunal Supremo (TS) con la declaraci�n del empresario V�ctor de Aldama. Durante su comparecencia, el investigado ha puesto el foco en la relaci�n entre el exministro Jos� Luis �balos y su expareja, J�sica Rodr�guez, insinuando que la mujer utilizaba material sensible para presionar al pol�tico.
La jornada se ha convertido en una cruda disecci�n de la vida privada del ex ministro y los presuntos pagos irregulares que sosten�an su estilo de vida. Uno de los momentos m�s tensos de la declaraci�n se produjo cuando Aldama relat� las supuestas razones por las que se manten�an ciertos pagos en favor de J�sica Rodr�guez. Seg�n el empresario, el entorno de �balos estaba al tanto de una situaci�n de extorsi�n. Aldama explic�: "�balos ve�a a otras se�oritas, no solo a J�ssica.
Le dije a Koldo: No entiendo que le paguemos el piso a ella y �balos mientras con otras'. Koldo contesta que ella le tiene enganchado por los huevos. Parece ser que ella ten�a un v�deo de algo que no voy a contar". Aldama ha insistido en que el comportamiento de la expareja del ministro era una fuente de conflicto constante. Seg�n su testimonio, "esta se�orita dio mucho trabajo" y lleg� un punto en el que "todos estaban un poco cansados de la situaci�n".
La declaraci�n tambi�n ha profundizado en el alquiler de la vivienda en la que resid�a Rodr�guez en la madrile�a Plaza de Espa�a. El fiscal jefe Anticorrupci�n, Alejandro Luz�n, interrog� al empresario sobre si el asesor de �balos, Koldo Garc�a, era conocedor de que Aldama sufragaba dicho gasto a trav�s de un tercero, el se�or Escolano. La respuesta de Aldama fue tajante, implicando directamente al exministro y a su ayudante: "No s�lo lo sab�a, es quien me pidi� buscarlo.
Ambos lo sab�an". El empresario justific� que, en un principio, estos pagos se realizaban como parte de la din�mica del grupo, pero que su paciencia se agot� al conocer las infidelidades del ministro. El relato de Aldama concluy� con una revelaci�n sobre la ruptura de estas relaciones. Al parecer, cuando el empresario descubri� que mientras �balos manten�a su v�nculo con J�sica tambi�n "ve�a a m�s se�oritas", decidi� que no era �tico seguir financiando el inmueble.
Esta decisi�n de cortar el flujo de dinero para el alquiler "acab� por desencadenar un enfrentamiento que lleg� a ser f�sico con Koldo Garc�a". Con estas declaraciones, el juicio en el Tribunal Supremo abandona moment�neamente el an�lisis t�cnico de los contratos sanitarios para adentrarse en una trama de presuntos chantajes y favores personales que comprometen seriamente la defensa de los principales implicados en la trama.

























