COMUNIDAD VALENCIANA
Fuentes populares admiten que hay "nerviosismo en las bases" a la espera de que la direcci�n nacional d� v�a libre al congreso regional que se demanda desde Valencia

El presidente Juanfran P�rez Llorca dialoga con profesores en huelga.EFE
Actualizado
Hace semanas que Juanfran P�rez Llorca se enfund� el traje de candidato oficioso del PP, nadie en el partido duda de que ser� el candidato oficial en las pr�ximas elecciones auton�micas, todos le reconocen el logro de haber rebajado la tensi�n social por la dana... pero G�nova sigue sin mover ficha. En el PPCV hab�a quien esperaba que la direcci�n nacional pusiera fecha al ansiado congreso regional tras las elecciones andaluzas, por lo que el silencio al respecto no ha hecho sino avivar la ansiedad.
El runr�n viene de lejos. El presidente de la Generalitat sucedi� a Carlos Maz�n en el cargo y al frente del partido, gobernado en la actualidad por una gestora que �l mismo preside. Ahora bien, la direcci�n del PP valenciano sigue creyendo que la mejor forma de "legitimar" a Llorca pasa por la celebraci�n de un congreso regional que confirme de una vez por todas su liderazgo. Entre otras cosas, porque si por algo se ha destacado Llorca fue por reclamar siempre la celebraci�n del c�nclave, para que fueran los militantes valencianos los que eligieran a su l�der.
El problema, asumen fuentes populares, es la reticencia de G�nova a abrir un mel�n de cuyo interior no se sabe qu� saldr�. O s�, porque el elemento disruptivo tiene nombre: Francisco Camps, que este viernes ha vuelto a congregar a sus fieles en un acto para pedir ese congreso al que se piensa presentar.
"El congreso lo tenemos ganado", aseguran fuentes pr�ximas a Llorca. En el PP hay voces incluso que cuestionan que el ex presidente acabe dando finalmente el paso de medir sus fuerzas a Llorca, lo que implicar�a retirarse antes de tiempo. Camps asegura tener ya los avales. En el partido hay quien lo niega.
La cuesti�n es que, seg�n reconocen en el PP valenciano, la negativa de G�nova a dar un paso en falso -no al menos hasta que el partido sea una balsa y no un remolino- est� pasando factura a Llorca. "Hay nerviosismo en las bases", describe un dirigente, que no entiende la "indefinici�n" de G�nova teniendo en cuenta que "no hay otro candidato". Algunos alcaldes del PP tambi�n han comenzado a transmitir sus quejas por la "par�lisis" de la Generalitat.

El presidente Juanfran P�rez Llorca dialoga con profesores en huelga.EFE
Esto ha hecho, seg�n el an�lisis que hace otro dirigente, que Llorca buscara recientemente el cierre de filas con sus barones provinciales con una reuni�n a puerta cerrada en el Palau de la Generalitat, en la que esgrimi� una encuesta que evidenciar�a la recuperaci�n del PPCV. En concreto, la que le da 37 esca�os al PP -hoy tiene 40- y 20 a Vox -con 13 en la actualidad-, lo que permitir�a reeditar el gobierno con una amplia mayor�a. Ahora bien, hay voces en el PP que han criticado la difusi�n de un sondeo as�: o bien desmoviliza a los votantes de la derecha ante una victoria que se da por segura, o bien evidencia la fortaleza de Vox frente al PP.
En todo caso, en el partido se conf�a en que la presentaci�n de los presupuestos de la Generalitat -tras un pacto con Vox- sirva a Llorca para exhibir estabilidad en un contexto nacional sujeto a no pocos vaivenes. Las cuentas, que se esperan para los pr�ximos d�as, permitir�n a Llorca tomar impulso pol�tico en un momento, adem�s, en que el malestar de los docentes -azuzado por la izquierda- ha explotado en la calle.
En el entorno de Llorca, adem�s, se insiste en que el partido est� unido en torno al presidente, y lo cierto es que en p�blico y en privado todos valoran su perfil y su talante dialogante, con el que de momento ha mantenido a raya a Vox. Y se pone un ejemplo: Llorca no ha tenido reparos en pararse en la calle a dialogar hasta con los profesores en huelga.





















