Ciudad Abierta
"No es exactamente lo mismo pensar que los inmigrantes reciben �demasiadas ayudas� que considerar que los espa�oles deber�an tener prioridad a la hora de obtenerlas"

Un hombre revisa sus documentos tras salir del consulado de Marruecos en Sevilla.GOGO LOBATO
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La cuesti�n no es si el PP est� de acuerdo con Vox en que se debe establecer una �prioridad nacional� en las ayudas sociales. La cuesti�n es si los de Feij�o est�n de acuerdo con sus propios votantes. El punto m�s pol�mico del acuerdo alcanzado por ambos partidos en Extremadura ha sido interpretado como una cesi�n del PP a Abascal; una renuncia a un punto program�tico importante -a un �principio�, incluso- a cambio de que se garantice la estabilidad del gobierno de Guardiola. No han faltado lecturas que insisten, adem�s, en el efecto negativo que esto tendr�a para la campa�a de Moreno. Aceptar la �prioridad nacional� har�a aparecer al PP como un partido comprensivo con los postulados ultras; todo lo contrario de la imagen de centralidad que cultiva el presidente andaluz en su b�squeda de una nueva mayor�a absoluta.
Estas lecturas parecen dar por hecho que la �prioridad nacional� es un concepto ajeno o incluso repulsivo para los votantes del PP. Pero no est� nada claro que esto sea as�. A falta de encuestas m�s recientes sobre este asunto, un estudio realizado a finales de 2024 por 40dB para El Pa�s encontraba que un 66% del electorado estaba de acuerdo con la afirmaci�n de que los inmigrantes �reciben demasiadas ayudas p�blicas�. La postura ten�a un respaldo abrumador entre los votantes de Vox, pero tambi�n era mayoritaria entre los del PP e incluso -por un estrecho margen- entre los del PSOE.
Claro que no es exactamente lo mismo pensar que los inmigrantes reciben �demasiadas ayudas� que considerar que los espa�oles deber�an tener prioridad a la hora de obtenerlas. Pero tampoco hay un salto grande entre una creencia y otra: si se piensa que algunos reciben �demasiada� ayuda es porque se cree que hay otros -y qu� otros podr�an ser- que la merecen o necesitan m�s. Puede, en definitiva, que el motivo por el que los populares han aceptado esta exigencia no sea solo que prioricen la estabilidad de sus gobiernos auton�micos, o de la alternativa a S�nchez. M�s bien parece que estamos ante uno de los aspectos en los que aceptar una reivindicaci�n de Vox le cuesta menos a los de Feij�o, al menos de cara a su electorado.
Esto arroja dos problemas para el PP. Si coincide con muchos de sus votantes en que la �prioridad nacional� resulta asumible y hasta deseable, entonces debe aclarar por qu� necesita la presi�n de un partido ajeno para impulsarla. Resulta ir�nico que quienes apelan al �voto �til� indiquen a su electorado que, en este tema, el voto �til ser�a el de Vox. Si, por el contrario, la �prioridad nacional� va en contra del ideario del PP, si es imposible de reconciliar con los principios liberal-conservadores, entonces tendr�n que realizar una labor de pedagog�a entre sus votantes. No sirve escudarse en que la aplicaci�n real de la propuesta ser� menos discriminatoria de lo que parece, o en que la legislaci�n nacional impedir�a su lectura m�s lepeniana; estas excusas solo pueden durar hasta que Vox exija su desmontaje a cambio de investir a Feij�o. Si el PP est� dispuesto a dar la batalla en este tema, e incluso a ceder en otras cuestiones antes que en esta, deber�a empezar ahora a explicar a sus votantes el por qu�. Quiz� sea esta su verdadera prioridad nacional.




















