


























Mar�a Santamar�a Madrid
Actualizado S�bado, 18 abril 2026 - 19:21
"�A la venezolana es esto! La alegr�a de estar juntos y la celebraci�n", exclamaba emocionada Maritza Robles mientras contemplaba la Puerta del Sol. La mujer, que lleva un par de a�os viviendo en Madrid, ha pasado los �ltimos dos d�as siguiendo a Mar�a Corina Machado por toda la ciudad. Unas horas antes de que la l�der venezolana entrara en la plaza, que se ve�a bajo un filtro amarillo, azul y rojo, para encontrarse con Isabel D�az Ayuso, el ambiente ya era de m�xima expectaci�n.
En escasas horas, el lugar se convirti� en el kil�metro cero de la di�spora. Florinda Hern�ndez, que viaj� desde Santander solo para este momento, sosten�a su bandera con fuerza. Tras cuatro a�os en Espa�a, solo piensa en una cosa: "Mi mayor ilusi�n es poder regresar a mi pa�s". Como ella, miles de voces se unieron en un solo grito que mezclaba la nostalgia de un hogar con la urgencia pol�tica de Venezuela.
Mar�a Corina "tiene que volver lo m�s pronto posible y ponerse de acuerdo con la pol�tica de Trump y Marco Rubio", declar� �scar Vallejo, quien emigr� a Madrid en 2004. Y es que el debate sobre los pr�ximos pasos de Machado fue el tema central de conversaci�n en cada rinc�n de la plaza.
A pesar del entusiasmo, muchos compatriotas expresaron su miedo a que la integridad f�sica de la l�der opositora se vea comprometida al volver a pisar su pa�s natal. Yelitza Rodr�guez y Fernando Rivas, amigos que llevan siete y dos a�os en Espa�a respectivamente, hablaban con cautela: "Lo m�s importante es que si va, no la vayan a meter presa". Para ellos, el retorno no puede ser un acto impulsivo e inmediato: "Depende de las conversaciones y de la transici�n. Necesitamos elecciones ya, con garant�as libres y verdaderas".
En esta misma l�nea de cautela se mueven Alejandra Rodr�guez y Luis Prato, quienes tras 12 a�os en Espa�a, priorizan la situaci�n de Machado: "Que regrese donde su seguridad est� garantizada". Para ellos, ver a Machado es ver a la "representaci�n de la mujer venezolana fuerte".

Florinda Hern�ndez, con un cartel de apoyo a la l�der opositora venezolana.Mar�a Santamar�a
Para muchos de los presentes, el cambio real no solo depende de qui�n regrese, sino de qui�n se vaya. Soler In�s Romero, ex militar que huy� de la represi�n, fue tajante al se�alar que no cree en soluciones m�gicas. Para ella, el camino debe ser institucional: "Es un proceso, no va a pasar de la noche a la ma�ana. El primer paso es que Delcy se vaya para poder votar libremente". Esta visi�n la comparte Gabriel Ram�rez, vecino de Vallecas: "Estamos esperando que se haga una transici�n con elecciones libres".
Sobre los plazos para ver las urnas, hay opiniones de todo tipo. El propio Gabriel cree que las cosas de palacio van despacio: "Para las elecciones, calculo esperar un a�o". Por el contrario, Gerald Rodr�guez insiste en que no hay tiempo que perder: "El regreso deber�a ser pronto, lo m�s pronto posible".
A pesar de los a�os fuera, el sentimiento de pertenencia est� m�s vivo que nunca. Natasha Bola�os, con 23 a�os en Espa�a, siente que el calendario ha dado un vuelco definitivo: "Amo a Espa�a, pero tengo 60 a�os y pienso en mi vejez. Ha llegado el momento de volver". Tras el fallecimiento de su esposo, Natasha se encuentra sola y con ganas de retirarse a su tierra, convencida de que "hay un antes y un despu�s del 3 de enero".
Esa urgencia la comparte Joselin Sequera, residente en la zona de Barajas: "El momento de regresar es ahora, para que los �nimos no bajen". Joselin destaca adem�s el peso hist�rico de la l�der, pues considera que "tener a una mujer venezolana con un Premio Nobel de la Paz es algo que a lo mejor no veremos nunca m�s".
Entre la euforia tambi�n hubo espacio para el desasosiego de los m�s j�venes venezolanos, tambi�n presentes en un d�a hist�rico. La adolescente Indra Febles lleva nueve a�os fuera de su pa�s y para ella que Mar�a Corina Machado vuelva a Venezuela "no va a cambiar nada, ojal� lo hiciese pero ella tiene que cuidarse y alejarse", declara Febles.
La gesti�n del Gobierno de Espa�a fue uno de los puntos m�s se�alados de la tarde. La mayor�a de los presentes elogiaron la acogida de la presidenta de la Comunidad de Madrid frente a la "indiferencia" de Moncloa. "Si Pedro S�nchez no se re�ne con ella es porque sabe que le va a sacar los trapos sucios. Que los espa�oles se den cuenta de la realidad", exclam� Florinda Hern�ndez.
La incomprensi�n ante la postura del Gobierno central fue generalizada. Alejandra Rodr�guez se preguntaba: "�C�mo es posible la indiferencia de S�nchez ante alguien que tiene un premio de la paz?", mientras que Soler In�s calificaba al presidente de "cobarde". Para muchos, como Carelis Mart�nez, la postura de S�nchez y Zapatero es imperdonable: "S�nchez no ha sido solidario y nunca reconoci� a Edmundo tras las elecciones".
La Puerta del Sol no represent� hoy solo a Madrid, sino que fue un pedazo de Venezuela en el exilio, un mosaico de relatos que, entre el miedo y la fe, coinciden en una sola esperanza: que este encuentro sea el ensayo general de un regreso definitivo.
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