Ficciones Parlamentarias
El recuento de anomal�as, desplantes, estupidez y 'antiguo r�gimen' acumulado en esta semana marca r�cord, con el PSOE semienterrado ya en Andaluc�a

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En el fervor de San isidro, la semana pol�tica de Espa�a es un disparate en rama. Y la que no es pol�tica, tambi�n. El recuento de anomal�as, desplantes, estupidez y antiguo r�gimen marca r�cord. En el antiguo r�gimen el premio a Toda una Vida es para Florentino P�rez, que tiene el vestuario del Real Madrid convertido en un reformatorio y sali� a decirle a la gente (prensa y no prensa) que nada de ir por ah� haciendo periodismo o denunciando la degeneraci�n de su equipo. No le calcularon bien a este hombre el derrape y se estrell� contra el burladero. Los peri�dicos, al d�a siguiente de la borrachera recordaban en el tono a cuando se abren las compuertas del pantano a rebosar. M�s o menos, como cuando Juan Carlos de Borb�n regres� de matar elefantes y la veda se volvi� contra �l. En la escena de Florentino descargando la bater�a en todas direcciones, desguaz�ndose en directo, uno adivina la ca�da de un estilo espa�ol de oligarqu�a, una v�a de agua en el caciquismo. Hablar as�, a lo P�rez, es feo. Hablar as� no gusta. Hablar as� recuerda a cuando entonces. No s� si me explico. Da igual que gane o pierda las elecciones convocadas: ha dejado de ser intocable y de alg�n modo queda a merced de la resaca de su propio circo. Esto no lo remonta ni el advenimiento sobado de Mourinho, el profesional que mejor gana perdiendo sucesivamente: "Maldito parn�/ que por su culpita dejaste al gitano que fue tu querer" (Marif� de Triana).
El desmelene de la semana de cachiporra empez� con Isabel D�az Ayuso fracasando en su c�tedra mexicana sobre Hern�n Cort�s. La lisensiada fue a baldear ideas sobre la Conquista de M�xico y una buena cantidad de nativos la anim� a anticipar la vuelta porque (mayormente) le descubrieron el truco. Para enredar con la pol�tica espa�ola no es necesario salir de Espa�a. Alguien debi� explicarle que el tiempo y los r�os nunca corren hacia atr�s. Despu�s de desplegar su industria esot�rica y un fallido intercambio de pasados sobre la confecci�n de M�xico reprendi� al Gobierno por dejarla all� desprotegida, como si fuese una misionera redentorista. Todo consist�a en vender la expedici�n como un tiro al pich�n contra Pedro S�nchez. Una mayor�a absoluta avala a esta mujer. Madrid se hace tambi�n de estas rarezas.
Otro principio del fin se ensay� en Baeza (Ja�n) desde el momento en que Fernando Grande-Marlaska pasaba revista en la jura de bandera de la 131� promoci�n de la Academia de Cabos y Guardias. Unos 10 segundos de abucheos por el papel�n del Gobierno ante la muerte de los dos agentes impactados por una narcolancha en Huelva. Mar�a Jes�s Montero, desde la misma Andaluc�a a la que pide el voto, rebaj� el desastre a la categor�a de "accidente laboral" (que lo es, pero a la vez es algo m�s) y dej� un marronazo para su final de campa�a, catastr�fica campa�a. Esos abucheos son tambi�n el anticipo de algo que se agota: una confianza, una simpat�a, un desenga�o como paso previo a un �ltimo adi�s... Lo de Montero es un arrojarse por el barranco. El Gobierno tampoco encontr� ministro o ministra para enviar al funeral y eso ya es de Expediente X. El PSOE se hace tambi�n de estas desidias.
Sin actividad con p�blico en el Congreso y el Senado, la gran ficci�n parlamentaria de la semana estuvo repartida entre unos y otras. Lo m�s elegante es el muerdo de Marc Gir� a Rufi�n Superstar en su Cara al Show aliviando el campeonato rese�ado de miserias. La gran tala de la arboleda org�nica del socialismo espa�ol se espera en un domingo sin �nimo ni esperanza cristiana. Lo del PSOE y Andaluc�a hace tiempo que fue el fin de un viaje de novios y ahora les muestran los dientes.
























