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La ciudad de Murcia se ha despertado este lunes sumida en una profunda tristeza tras el fallecimiento de su regidor, Jos� Ballesta, a los 67 a�os de edad. Tras conocerse su muerte el pasado domingo a causa de un c�ncer, el Ayuntamiento ha decretado banderas a media asta en se�al de luto oficial por una figura cuyo legado y recuerdo se califican ya de "eternos" para la capital del Segura.
Desde primera hora de la ma�ana, miles de vecinos han formado largas colas a las puertas del Consistorio para visitar la capilla ardiente instalada en el Sal�n de Plenos. El espacio ha sido dispuesto con elementos que resumen sus diversas facetas personales e institucionales: el sill�n que ocupaba en el pleno, su bast�n de mando, la medalla de oro de la corporaci�n municipal, su birrete de rector universitario y una imagen de la Patrona, la Virgen de la Fuensanta.
El impacto de su p�rdida trasciende lo pol�tico, calando hondo en la sociedad civil. Testimonios como el de Norma, una ciudadana hondure�a visiblemente emocionada, destacan que a trav�s del alcalde aprendi� a "amar y conocer la cultura murciana". Otros vecinos, como Fernando, han recordado su faceta m�s humana y su pasi�n por proyectos estrat�gicos, se�alando que "el r�o Segura le encantaba" y defini�ndolo como un gestor responsable y un "excelente ser humano".
En el plano institucional, la despedida ha unido a todo el arco pol�tico. El presidente regional, Fernando L�pez Miras, quien acudi� junto a la alcaldesa en funciones, Rebeca P�rez, afirm� conmovido que Ballesta ha logrado "dignificar el servicio p�blico con su ejemplo". Incluso desde la oposici�n, el l�der socialista Gin�s Ruiz Maci� destac� la relaci�n de "exquisito" respeto y cari�o mantenida durante a�os. Por su parte, el delegado del Gobierno, Francisco Lucas, resalt� su vocaci�n de servicio y su integridad como "buena persona".
El �ltimo adi�s oficial tendr� lugar este martes a las 11:00 horas con una misa funeral en la Catedral de Murcia, que ser� presidida por el obispo de la di�cesis de Cartagena, Jos� Manuel Lorca. Hasta entonces, miles de personas contin�an aguardando para rendir tributo al hombre que, seg�n sus colaboradores, entendi� la pol�tica como un compromiso constante de cercan�a y humanidad.

























