

























Actualizado
El mundo fuera de tu parabrisas se reduce a un goteo lento y sordo de luces de freno. En este lado del cristal, como una c�pula insonorizante, piensas en la compra, o quiz� en tu serie de fuerza en el gimnasio, incluso en tu agobiante trabajo al que luego le tendr�s que dedicar un par de horas, pero ese malestar dura poco, est� sonando una canci�n que te encanta en Hit Fm que hace que te vengas arriba...no ha sido para tanto. Tu mirada perdida aterriza por azar en una ventana cualquiera, de un bloque cualquiera de pisos en una ciudad...Y ah� estoy, esperando a que todo acabe.
Pero �l me salv�, a esa hora de la tarde me salv�, al llegar a tiempo a casa y encontrarme me salv�.
Y despu�s de eso muchas y peque�as o no tan peque�as me salvaron.
Me salv� que mi amiga me sacara a pasear alguna ma�ana.
Me salvaron los paseos todas las tardes con mi padre.
Me salvaba la hora de la cena (ya quedaba menos para que terminase el d�a).
Me salvaba ver el Intermedio junto a mis padres y ese sue�o voraz que me apremiaba irme a la cama.
Me salvaba poder leer solo un par de p�ginas de un libro (otro), del cual no retengo nada, y que posteriormente me sum�an en un profundo sue�o, esos minutos entre el sue�o y la vigilia dir�a que eran los m�s placenteros del d�a, era como ir perdiendo el conocimiento poco a poco.
Me salvaba, alguna tarde, meterme en la cama con mi madre y hacer juntas las t�cnicas de relajaci�n.
Me salv�, una vez, llamar al 024 en una crisis de ansiedad donde solo pod�a chillar y gritar a mis padres que no pod�a soportarlo m�s y que solo quer�a morirme
Pero incluso todo eso que me salvaba no fue suficiente.
Y lo volv� a intentar, de otra forma. Acab� en urgencias pasando la noche con mi padre muy enfadado, creo que ni pod�a entenderme, y yo solo le ped�a perd�n y perd�n por haberlo hecho, me sent�a fatal, culpable, les hab�a enga�ado diciendo que estaba mucho mejor y que ya pod�a volver a m� casa
Y despu�s de eso vinieron m�s cosas.
Me salv� la entrevista con la trabajadora que me buscar�a la psic�loga que me ayudar�a, Natalia.
Me salv� firmar un contrato con ella para volver la semana siguiente.
Me salvaba ir al gimnasio con mi padre y con mi entrenadora que es puro cachondeo.
Pero finalmente y sobre todo...me salv� escribir a mi doctora de transplantes, ir aquella tarde a urgencias y que claramente vieran que necesitaba un ingreso, est� vez en otro centro.
Y me salvaron esas din�micas con Roc�o, el yoga, la pintura, el b�dminton, ese sentirme segura, ese poder mirar por la ventana y ver �rboles, esos juegos en el patio, a la luz del sol casi diarios aunque hiciera mucho fr�o, y los paseos largos por el hospital con mis padres, con Jorge y saberme a salvo al volver, otra vez, a un espacio que sent�a como seguro.
Me salvaron los horarios menos hostiles, con menos tiempo muertos de desesperaci�n, me salv� que el espacio fuera m�s amable
Me salv� la progresividad en las salidas acordadas con la psiquiatra y seguramente tambi�n la nueva medicaci�n
Me salv� en definitiva un ambiente amable, un espacio seguro, porque los espacios son importantes, sentir que la psiquiatra era mi aliada y no mi enemiga,
Y por supuesto mi trabajo personal,
Todo eso y mucho m�s me salv� la vida.
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。