Sesenta departamentos franceses están en alerta naranja este fin de semana, con 70 trenes y decenas de actos al aire libre suspendidos

Ciudadanos se refrescan a orillas de un río en una localidad francesaEFE
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Francia se prepara para una ola de calor comparable a la que experimentó en agosto del 2003 y que llegó a causar unas 14.800 muertes. "Al inicio de la próxima semana podríamos tener los días más calurosos jamás registrados en el país", advirtió la directora de Metéo France, Sophie Voirin, con los termómetros en pleno ascenso.
Sesenta departamentos están en alerta naranja durante el fin de semana, cuando se esperan temperaturas de más de 40 grados en varias partes del país, entre diez y quince grados por encima de lo habitual en la entrada del verano. Más de 70 trenes han sido suspendidos, más de un centenar de escuelas cerraron sus puertas el viernes y decenas de actos al aire libre han sido suspendidos.
El primer ministro Sébastian Lecornu ha activado este sábado el centro de crisis interministerial en Beauvau para supervisar la situación, con los Ministerios de Salud, Interior Transporte, Cultura y Educación coordinando sus acciones y en estado de máxima alerta.
La ministra de Cultura Catherine Pégard ha pedido este sábado "extrema precaución" a los asistentes al Festival de la Música que se celebra en todo el país estos días. "Estamos al habla con las autoridades locales y algunos conciertos podrían cancelarse a última hora si el calor extremos lo requiere", advirtió Pégard.
"Más de la mitad del país podría verse afectada por este episodio de calor extremo que se está instalando y que durará al menos hasta principios de la próxima semana", podía leerse el comunicado de Metéo France, que advertía también del riesgo de tormentas eléctricas y ráfagas de viento por encima de los 100 kilómetros por hora en regiones como Hauts-de-France.
La primera ola de calor del verano se produce en Francia un mes después del episodio de "cúpula de calor" (una masa de aire cálido procedente del norte de Africa, atrapada bajo un sistema de alta presión) que afectó a Europa occidental y que fulminó los récords de temperatura para el mes de mayo en Francia, con 37 grados registrados en Hossegor (cerca de Biarritz). Se estima que al menos siete personas murieron en incidentes relacionados con el calor extremo en mayo, entre ellos cinco ahogamientos en ríos y lagos.
La "canícula" instalada en Francia ha traído el trágico recuerdo de la ola de calor entre el 1 y el 15 agosto del 2003, que provocó una sobremortalidad del 55% y dejó en evidencia la falta de preparación del país ante el calor extremo. El número de víctimas asociadas al calor extremo se estimó inicialmente en 3.000, pero un informe final publicado en septiembre de ese año multiplicó casi por cinco la cifra y provocó una crisis política que salpicó al entonces presidente Jacques Chirac, que se mantuvo en silencio durante la situación crítica y solo habló al final de sus vacaciones.



















