Esta experta en enfermedades infecciosas, que trabaja en el continente africano desde hace años, analiza la situación de un brote por la cepa Bundibugyo. "Su capacidad de transmisión es similar a la de las otras cepas (como Zaire o Sudán)"

Marta Lado, asesora de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Sierra Leona.CEDIDA
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"Nos está superando", aseguran desde la Organización Mundial de la Salud (OMS). La epidemia de ébola de la cepa del virus Bundibugyo declarada en la República Democrática del Congo (RDC) y Uganda supera las previsiones y ayer se volvieron a sumar nuevas cifras: los casos sospechosos superan ya los 900 y las muertes sospechosas alcanzan las 220 en territorio congoleño.
Desde Sierra Leona, Marta Lado Castro-Rial,consultora en emergencias de la OMS y directora clínica del Programa Partners in Health, de Sierra Leona, aborda el decimoséptimo brote registrado en la RDC desde que se detectó el virus por primera vez en 1976. Fuera de RDC, Uganda confirmó cinco casos, incluido un ciudadano congoleño fallecido en la capital, Kampala, que se considera un caso importado. Otros diez países de África podrían encontrarse en 'alto riesgo' de verse afectados por este brote al compartir frontera con RDC y Uganda, ha advertido la agencia de salud pública de la Unión Africana (UA).
- ¿Cuáles son las principales diferencias entre la especie de Ébola Bundibugyo y otras, especialmente Zaire y Sudán, en cuanto a transmisión y tasa de letalidad?
- En general, dentro de la especie de filovirus y de los orthoebolavirus, la cepa Bundibugyo es la menos frecuente, ya que ha producido menos brotes que la Zaire o Sudán, y la tasa de letalidad ha sido menor en brotes anteriores comparado con otras cepas de fiebres hemorrágicas de esta familia. Pero aun así, se ha reportado una tasa de letalidad de entre el 25-50%, que es considerablemente alta. Su capacidad de transmisión es similar a la de las otras cepas y no se ha asociado a una mayor capacidad de transmisión o infección comparado con la cepa Sudán, Zaire o Taï Forest.
- En las zonas o países dónde has trabajado (y en Sierra Leona, donde está actualmente) ¿se ha producido algún brote con esta especie como la que se está produciendo en República Democrática del Congo (RDC) y Uganda o ha predominado la Zaire?
- En los últimos años, desde 2014-2016 en África Occidental (Liberia, Guinea y Sierra Leona) y el de la RDC en 2018-2020 —ambos de la cepa Zaire—, se han desarrollado algunos brotes de menor escala de ébola, cepa Sudán, y su hermano en los filovirus, Marburg, en Uganda, Ruanda, Tanzania, Guinea Ecuatorial y Etiopía. Todos esos brotes han sido de menor envergadura y se han podido controlar con premura y eficacia. La RDC ha seguido sufriendo brotes de ébola Zaire casi todos los años, y fundamentalmente en la zona este de Kivu del Norte, cerca de donde está afectado actualmente. Con la vacuna y el tratamiento de soporte, acompañado de los anticuerpos monoclonales aprobados por la OMS y la FDA, la extensión y letalidad de los brotes por la cepa Zaire se ha reducido considerablemente de más del 70 % a aproximadamente el 30 %.
En la cepa Sudán y el otro filovirus, Marburg, las vacunas y terapias específicas todavía están en fase de investigación; pero durante los últimos brotes se han podido realizar ensayos clínicos y la administración de monoclonales de uso compasivo, que han sido extremadamente útiles para reducir la mortalidad y frenar la cadena de transmisión, haciendo de estos brotes menos duraderos y letales. La cepa Bundibugyo solo ha producido dos brotes demostrados: en 2007 en Uganda y en 2012 en la RDC, y hasta el momento no se había producido ningún otro brote de esta cepa. Pero la realidad es que los paneles de PCR que se usan normalmente para diagnosticar infecciones por filovirus generalmente solo incluyen cepas como Zaire, Sudán y Marburg, por lo que su diagnóstico ha sido más difícil al no ser una prueba realizada de forma convencional, por su baja frecuencia. - ¿Cómo se puede hacer frente y controlar la variante Bundibugyo teniendo en cuenta que carece de tratamiento e inmunización específica?
- El tratamiento de estos filovirus (ébola y Marburg) se basa fundamentalmente en el tratamiento de soporte y, principalmente, en identificar a los pacientes en una fase temprana, pudiendo anticiparnos a las complicaciones. Control de fluidos e hidratación, prevención de sobreinfecciones (como malaria y bacteriemia por translocación bacteriana intestinal), control y tratamiento del fracaso multiorgánico (renal, hepático, neurológico, respiratorio, cardíaco, vascular), control de la encefalopatía por hipoglucemia y convulsiones, apoyo ventilatorio si hay distrés respiratorio o edema pulmonar y productos sanguíneos si hay complicaciones hemorrágicas. Esto conlleva un manejo de paciente crítico que precisa de cuidados intensivos en casos severos, que generalmente no están disponibles en las zonas donde estos brotes suceden. De ahí la alta mortalidad.
- Sin abordaje específico, ¿cómo y con qué se tratan los afectados por esta cepa?
- Los anticuerpos monoclonales (mab114, Regeneron) aprobados para el virus del ébola cepa Zaire ayudan a reducir la alta carga viral, pero ellos solos, sin el tratamiento de soporte, no hubiesen conseguido reducir la mortalidad tanto como se ha experimentado en los últimos años. Las terapias específicas son un suplemento del punto fundamental del tratamiento, que es el cuidado del paciente crítico y la prevención o manejo de complicaciones. El no tener una terapia específica no priva de poder tener un manejo exitoso del paciente con ébola; lo crucial es poder establecer un tratamiento de soporte adecuado y tratar de encontrar los casos en fases tempranas de la enfermedad para poder asegurar la curación y una recuperación adecuada.
- Tampoco hay formas de inmunizarse...
- Las vacunas son un tema diferente porque, además de como prevención, se han usado como terapia postexposición (junto) y han demostrado reducir la severidad de la enfermedad si se administran tras la exposición e infección. Han sido una herramienta muy eficaz y sin efectos secundarios para reducir la cadena de transmisión y hacer a la comunidad partícipe del control de infecciones. Pero en este caso no será posible hacer ningún estudio a corto plazo, ya que no hay vacunas experimentales suficientes contra esta cepa actualmente.
- La rápida propagación, ¿a qué podría deberse?
- Los motivos sociales y geopolíticos han influido enormemente, no tanto la fisiopatología de esta cepa del virus. Si un país del mundo sabe cómo manejar un brote de ébola, ese es la República Democrática del Congo, que lleva sufriendo anualmente brotes en los últimos 10 años.
- Se ha empezado a sugerir la posibilidad de que esta variante podría llegar a transmitirse por aerosoles. ¿Qué hay de cierto?
- El ébola es un virus de transmisión por contacto y no hay evidencia de transmisión por aerosoles.
- Existe la posibilidad de que lleguen a darse casos en España y Europa? ¿Por qué y de qué manera podría llegar?
- Si hay algún caso, serán casos importados de trabajadores sanitarios que pudieron exponerse en las zonas afectadas, probablemente, y se manejarán de forma individualizada con mejores resultados por la disponibilidad de cuidados críticos en Europa; pero no hay riesgo de expansión transfronteriza con Europa, en mi opinión.
- ¿Cómo cree que deberían prepararse estos sistemas sanitarios (sobre todo los profesionales que atienden) ante esta eventualidad, según su experiencia sobre el terreno?
- La ayuda exterior, la inversión en proyectos de salud global y el fortalecimiento de los sistemas sanitarios en estos países de escasos recursos son puntos clave (invariable en plural) para poder manejar estas situaciones antes y durante el brote. Esto no debería estar solo relacionado con el ébola u otros brotes; el fortalecimiento de los sistemas sanitarios debería de hacerse desde la base y no solo con atención cuando hay un evento que tenga potencial de brote o pandemia.
- Entonces, ¿cómo se trata y aborda a un enfermo con esta variante de Ébola?
- El manejo del paciente con infección por filovirus es el mismo para todas las cepas. En la fase inicial —con fiebre, astenia, debilidad y dolor muscular— lo fundamental es la analgesia, los fluidos y el reposo, pero se intenta preparar al paciente para la siguiente fase, que será la "húmeda" con vómitos y diarrea, por lo que se intenta establecer una fluidoterapia intensa y la prevención de la deshidratación, del fracaso prerrenal y de los problemas hidroelectrolíticos.Los pacientes suelen presentar asimismo un componente de rabdomiólisis (elevaciones importantes de CPK y fracaso renal) en esta fase y debe de intensificarse el aporte de fluidos, controlando no llegar a una sobrecarga hídrica que puede llevarnos a un edema pulmonar y distrés respiratorio.
La monitorización de constantes vitales y de las complicaciones de estos pacientes de forma estrecha es crucial y parte fundamental del manejo de soporte que comentaba anteriormente. Asimismo, se intenta prevenir o tratar coinfecciones como la malaria, que empeorarán el pronóstico de estos pacientes.Suele existir coinfección y se debe testar el paludismo para iniciar el tratamiento cuanto antes.
Asimismo, si la fiebre persiste y hay signos de sobreinfección bacteriana, se debe iniciar la antibioterapia cubriendo gérmenes frecuentes como los gastrointestinales (bacilos gramnegativos y anaerobios). En la siguiente fase de fracaso multiorgánico, se trata de manejar el fracaso renal, respiratorio, neumológico, cardíaco y vascular como en cualquier paciente crítico, y evaluar si hay signos de sangrado o hemorragias para realizar transfusiones acorde con las necesidades. Como comenté anteriormente, el uso de terapias específicas es parte de todo el paquete de medidas de soporte, pero incluso sin ellas podemos manejar exitosamente a los pacientes.




















