






















Durante muchos a�os, Bea S�nchez sinti� que no se le daba bien vivir. �Siempre me he preguntado por qu� no pod�a fluir como el resto, por qu� no pod�a relajarme, por qu� no sab�a disfrutar...�, recuerda. Todo encaj� hace siete a�os, cuando a los 33, le diagnosticaron autismo. �Sent� paz, alivio y mucha tranquilidad porque ya no me sent�a tan responsable o tan culpable de esa cantidad de fricci�n con la vida que siempre hab�a sentido�.
Con el diagn�stico entendi� por fin por qu� el ruido siempre le ha molestado mucho m�s que al resto, por qu� el contacto f�sico muchas veces le genera incomodidad, por qu� no soporta la textura o el color de algunos alimentos o tambi�n por qu� en tantas ocasiones se ha sentido �una aut�ntica extraterrestre�.
�Con nueve a�os detectaron que ten�a altas capacidades y todo lo que me pasaba intentaban achacarlo a eso, pero yo sab�a que no explicaba toda mi realidad�, afirma, bajo la sombra de dos majestuosos nogales. Pinos, olivos y jaras es todo lo que se contempla desde el patio de su casa, situada en un rec�ndito enclave de Ja�n.
Es su refugio, un lugar que no aparece en Google Maps y al que s�lo se llega con indicaciones a la antigua usanza: al llegar a la ermita, sigue recto y cuando el camino se bifurque, toma la senda de la derecha... �Aqu� no llega ni el correo�, aclara. Ni siquiera hay timbre en la puerta. La familia se mud� aqu� en 2021, dejando atr�s una vida muy diferente en Sevilla.
Para saber m�s
Recibir el diagn�stico de autismo supuso �una primera revoluci�n�, prosigue Bea, que se toma un tiempo antes de retomar la conversaci�n. Pero no fue la �nica. Tambi�n vivi� �un segundo vuelco emocional� cuando comprendi� que, durante todo ese tiempo, hab�a estado camuflando su condici�n. El hecho de que el diagn�stico no hubiera llegado antes se deb�a en parte a que, desde peque�a y de forma inconsciente, hab�a creado �una m�scara� que hac�a entender a los dem�s que sus �rarezas eran una mezcla de inteligencia y timidez femenina�.
Bea compara el fen�meno con esas mariposas que tienen alas con dos caras diferentes. Una es brillante, de vivos colores. Y otra resulta mucho menos llamativa, pero es la que les permite mimetizarse con el entorno y sobrevivir.
�Desde peque�a empiezo a comprobar que hay una demanda para que sea como el resto, para que me parezca a mi hermana o a mi c�rculo. Hab�a una diferencia entre el grupo y lo que sal�a de m�. Y se me demandaban ciertas acciones sociales que yo no cumpl�a, as� que de forma inconsciente aprend� a crear una cara m�s aceptable para mi entorno�.
Este camuflaje, insiste, no es embuste, sino �una estrategia de supervivencia�, una forma de �autoprotecci�n para encajar� y escudarse ante el posible rechazo. Pronuncia estas palabras con detenimiento, subray�ndolas pero sin levantar la voz y pensando unos segundos antes de continuar.
�La historia personal del camuflaje se escribe con peque�as frases como Vale, me encantar�a y All� nos vemos. Este doblegarse ocurre de forma lenta y sostenida en el tiempo y se ejercita en paralelo a la consciencia de ser diferente y al miedo a verse solo�, resume S�nchez en Pues no se te nota, una obra surgida tras su propia experiencia de diagn�stico tard�o de autismo que aborda el fen�meno del camuflaje en personas neurodivergentes, repasando sus caracter�sticas y consecuencias. El libro acaba de ser editado por Pen�nsula tras haber sido un �xito como obra autoeditada.
Esa frase que da t�tulo al libro la ha escuchado en incontables ocasiones, lamenta. �Me dicen que no parezco autista. Pero es que no existe un solo perfil en el autismo. Y algunos piensan que no puedes ser autista si no se cumplen ciertas expectativas conductuales o de presentaci�n. Que no puedes ser autista si miras a los ojos cuando hablas con la gente, si tienes hijos y pareja o si eres independiente. Esto es de una ignorancia supina, pero sigue estando ah��, recalca, sosteniendo la mirada.
�Camuflarte es una forma de complacer y no disentir de tu sociedad, tu familia o tu entorno�
Confirma sus palabras la neuropediatra Mar�a Jos� Mas, quien recuerda que el autismo engloba un amplio espectro y que algunas personas con autismo pueden pasar m�s desapercibidas por su capacidad para enmascarar y adaptar sus conductas de forma efectiva. �En el autismo hay dificultades en la comunicaci�n social, en el lenguaje o la interacci�n con otros y el repertorio de intereses es poco variado. Pero la intensidad de cada manifestaci�n var�a en una misma persona y de un individuo a otro, formando un espectro�, se�ala Mas. Adem�s, �quienes tienen mejores capacidades cognitivas y sociales se adaptan mejor al entorno, y pueden pasar desapercibidos mientras las exigencias del entorno no sobrepasen sus habilidades�, aclara.
�Puedes tener un cerebro at�pico y conseguir que no se note�, remacha, en la misma l�nea, Bea S�nchez, que incide en que no todas las personas con autismo pueden camuflar su condici�n. �Para llevar a cabo el camuflaje social es necesaria cierta habilidad intelectual y procesos de metacognici�n. Cuanto m�s inteligente seas, m�s recursos desarrollar�s para que esta m�scara tuya sea indetectable, incluso para ti mismo�, asegura. Ella misma practic� el camuflaje durante a�os sin ni siquiera darse cuenta, reconoce.
�Me he ido dando cuenta de tantas cosas...�, musita, deslizando sus manos con suavidad sobre la mesa de la cocina. �He tenido que preguntarme mucho qu� parte de m� es m�a y qu� parte es un aprendizaje para parecerme a todo mi entorno. Hacer una reflexi�n de todo lo que hay en mi vida y plantearme de verdad qu� ropa, qu� m�sica, qu� pel�culas y hasta qu� colores me gustan. Es muy frecuente que las personas que camuflan imiten ya no solo los gestos de las personas con las que est�n, sino la forma de vestir, sus gustos o incluso su tono de voz�, explica.
Porque el autista camuflado, contin�a, lo que hace es un constante repaso mental de lo que deber�a y no deber�a hacer o decir en un acto social. E intenta adaptarse continuamente a las expectativas sociales. �Camuflarte es una forma de complacer y no disentir de tu sociedad, tu familia o tu entorno�, se�ala. En su caso, ese enmascaramiento incluye tambi�n grandes dosis de anticipaci�n. �Preparo guiones de lo que puede pasar y lo que no. Hago una especie de revisi�n de situaciones similares, de lo que ocurri� en entornos parecidos, lo que funcion� y lo que no. Y monitorizo mucho mi cuerpo, si estoy sosteniendo la mirada, d�nde coloco mis brazos, etc.�, aclara.
-En cierta medida, todos fingimos por convenci�n social o ante situaciones que no nos agradan. �Cu�l es la diferencia entre esa adaptaci�n y el camuflaje de una persona autista?
-Cuando hablamos de camuflaje lo que t� pretendes ocultar es tu neurodivergencia. Quieres no parecer autista o TDAH. Quieres simular que tus conductas son coincidentes con las de la mayor�a. No se trata de adaptarte al tema de turno, a ese espacio o a la gente, sino que va m�s all�. Es algo m�s interno que busca anular tu identidad porque sabes que puede ser estigmatizada.
Adem�s, a�ade Bea, camuflar conlleva un �enorme agotamiento� una vez que se suelta la m�scara. Esa necesidad de estar constantemente en hiperalerta, monitorizando lo que ocurre, intentando adaptarte y previendo lo que puede ocurrir exige un enorme esfuerzo, explica ella, quien recuerda que la estrategia tambi�n incluye en muchas ocasiones contenci�n f�sica, como control de movimientos, lo que acarrea un enorme cansancio posterior.
�Estar�a bien apreciar el ingenio y el esfuerzo herc�leo de todos los que han metido su coraz�n en una madriguera para lograr tener amigos, trabajo, pareja incluso�
Mar�a Jos� Mas compara el esfuerzo con tener que participar en un evento hablando un idioma que se maneja con dificultad. Todo tu foco y tu atenci�n tiene que estar puesta en no perder el hilo y mantener la conversaci�n, lo que puede resultar agotador, confirma.
Bea S�nchez achaca el desplazamiento de mand�bula que sufre a los �esfuerzos agotadores� tras camuflar en un evento social o ante determinadas interacciones. Pero las consecuencias negativas pueden ir mucho m�s all� e incluir dolores f�sicos, desaf�os de salud mental o dificultades con la autoestima, entre otras secuelas, remarca.
El camuflaje es �f�sica y mentalmente agotador� y necesita tiempo de recuperaci�n, insiste. �Estar�a bien apreciar el ingenio y el esfuerzo herc�leo de todos los que han metido su coraz�n en una madriguera para lograr tener amigos, trabajo, pareja incluso�, reflexiona en el texto.
El libro no es un manifiesto contra el camuflaje, se�ala la autora. Esta estrategia, subraya, puede ser una herramienta �til y necesaria en algunas circunstancias siempre que no sea constante y se acompa�e de un espacio para descomprimir y liberar toda esa tensi�n acumulada.
�Ahora yo s� que si tengo que participar en un evento, luego necesito tener un espacio y un tiempo para poder regularme. Leer es lo que m�s me descomprime. Es mi manera de regularme, porque las palabras, m�s en concreto las letras, siempre son las mismas. Eso me regula mucho. Lo hago constantemente, buscar letreros, palabras, letras por todas partes�.
Dice que apenas lee ficci�n, porque su foco de inter�s est� en ensayos sobre neurodivergencia. Un despacho abarrotado de libros de esta tem�tica, muchos de ellos en ingl�s, lo atestigua. Ha llegado a leer 13 vol�menes en un solo mes.
�Ahora leo de forma m�s lenta. He estudiado mucho sobre velocidad de procesamiento autista y me di cuenta de que estaba actuando en contra de mi propia velocidad interna�. El diagn�stico tambi�n es esto, asegura: darse ciertos permisos que antes no ten�a.
�Me voy quitando capas que no me identifican, no me pertenecen o no me hacen sentir c�moda�, explica.
-�Por ejemplo?
-Me permito ser m�s ni�a y m�s inmadura de lo que me permit�a antes. Siempre quer�a dar esa imagen de persona independiente, adulta, seria, funcional... que es una palabra que me parece horrible porque no somos robots de productividad. Pero ya no lo hago.
�Tambi�n he aprendido a decir que no�, contin�a. �Yo era la m�s complaciente del universo. Siempre atendiendo cualquier demanda de hay que ir, hay que estar. Porque crees que diciendo que no vas a aumentar el rechazo m�s todav�a. Pero ese no decir no supon�a un coste enorme. No tiene sentido. Ahora tengo un m�ster en intentar no complacer a los dem�s a costa de mi propia salud�.
Hay un mensaje que Bea quiere que quede claro: �Camuflarse no es algo deshonroso, es una estrategia de adaptaci�n de la que no eres culpable y reconocerlo no te obliga a dejar de hacerlo de forma absoluta. Es m�s, te da opciones�.
Lo importante, subraya, es �tener un espacio seguro que te permita saber qui�n eres despu�s de tanto camuflaje�.
Para ella su refugio es poder leer, estar en casa, disfrutando del campo, del silencio, de sus cinco hijos y su marido. �Siempre que me preguntan por las vacaciones digo que no quiero ir a ning�n sitio, yo donde quiero estar es en mi casa. Lo importante es poder tener un espacio seguro donde puedas dejar de usar tu m�scara lo suficiente para no perderte�.
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。