


























R. Rodr�guez Madrid
Actualizado
Mira siempre el lado bueno de la vida, cantaban y silbaban los Monty Python en la escena final de La vida de Brian, un himno al optimismo absurdo y par�dico que acaba de recibir respaldo cient�fico: un equipo de investigadores de la Escuela de Salud P�blica T.H. Chan de Harvard ha confirmado que cultivar una actitud positiva, al margen de una forma de ver la vida, es un escudo contra la demencia.
El trabajo, que se ha publicado en el Journal of the American Geriatrics Society, se�ala que las personas m�s optimistas tienen un 15% menos de probabilidades de desarrollar demencia que aquellos con una visi�n m�s sombr�a de la vida. El hallazgo sit�a a los factores psicosociales en la primera l�nea de la prevenci�n, algo fundamental teniendo en cuenta que actualmente no hay cura para estos procesos neurodegenerativos y 57 millones de personas conviven con demencia en el mundo -en Espa�a, seg�n la Sociedad Espa�ola de Neurolog�a (SEN), unas 800.000 personas padecen Alzheimer, la forma m�s com�n de demencia, cifra que podr�a duplicarse en las pr�ximas dos d�cadas por el envejecimiento de nuestra poblaci�n-.
Se sigui� a 9.071 adultos durante un periodo de hasta 14 a�os (entre 2006 y 2020). Para los cient�ficos no se trata solo de estar alegre, sino de una disposici�n mental constante. En el trabajo, ese resultado del 15% de mayor protecci�n para las neuronas de los optimistas se mantuvo incluso tras ajustar los datos por edad, sexo, origen �tnico y nivel educativo. Es m�s, los investigadores descartaron que la protecci�n se debiera a otros factores: los resultados eran los mismos aunque la persona tuviera enfermedades cr�nicas, como diabetes, o cuadros de depresi�n.
A menudo, la psicolog�a positiva se enfrenta al recelo de los que consideran que sus beneficios son meramente anecd�ticos o que est�n sesgados por la salud previa del individuo. Por ello, el equipo liderado por la investigadora S�de Stenlund y la profesora Laura D. Kubzansky ha dise�ado un estudio con un gran rigor metodol�gico para evitar espejismos estad�sticos.
Uno de los mayores retos en estos estudios es lo que se llama causalidad inversa: �es el optimismo el que protege al cerebro o es que las personas que empiezan a sufrir un deterioro cognitivo pierden su capacidad de ser optimistas? Para despejar la inc�gnita, los cient�ficos realizaron un an�lisis de sensibilidad eliminando a todos los participantes que desarrollaron demencia en los dos primeros a�os de seguimiento, pero el efecto protector del optimismo se mantuvo intacto, demostrando que la actitud positiva precede y previene el da�o.
Los investigadores utilizaron el test validado Life Orientation Test-Revised (LOT-R) para medir ese optimismo, definido como una expectativa general de que suceder�n cosas buenas. Pero, �c�mo consigue un pensamiento positivo convertirse en un escudo qu�mico que impide que el Alzheimer empiece a devorar nuestro cerebro?
Los autores sugieren varias v�as. Por un lado, el mecanismo directo: el optimismo se asocia con menores niveles de cortisol (la hormona del estr�s) y una respuesta inflamatoria m�s controlada. "Identificar el optimismo como un factor psicosocial protector destaca el valor potencial de esta actitud para apoyar un envejecimiento saludable", escriben los autores. La neuroinflamaci�n es, precisamente, uno de los grandes enemigos en el desarrollo del Alzheimer.
Por otro lado, existen mecanismos indirectos. Las personas optimistas suelen tener redes sociales m�s fuertes y mayor capacidad de resiliencia ante la adversidad, factores que contribuyen a una mayor reserva cognitiva. Aunque el optimismo tiene un componente hereditario (estimado en un 25%), el trabajo subraya que es un rasgo modificable. Existen intervenciones psicol�gicas que han demostrado ser eficaces para elevar los niveles de optimismo, lo que abre la puerta a nuevas estrategias de salud p�blica que no dependan exclusivamente de f�rmacos.
Para los investigadores de Harvard es fundamental seguir explorando si el optimismo aprendido o aumentado en la edad adulta tiene el mismo impacto en mantener una funci�n cognitiva saludable que el car�cter positivo de nacimiento y tambi�n se necesita m�s investigaci�n para comprender mejor si el optimismo podr�a formar parte de las iniciativas de prevenci�n de la demencia.
La ciencia insiste en que el cerebro no vive en una burbuja. El bienestar mental se apoya en pilares f�sicos que acaban de ser reafirmados por otro estudio publicado en la revista PLOS One. Investigadores de la Universidad de York en Canad�, liderados por Akinkunle Oye-Somefun, han realizado un metaan�lisis de 69 estudios prospectivos que abarcan a millones de adultos mayores de 35 a�os. Su objetivo era determinar si exist�a relaci�n entre el desarrollo de la demencia y tres h�bitos de vida -actividad f�sica, sedentarismo y duraci�n del sue�o-.
Los datos revelaron que la actividad f�sica regular, un menor tiempo de sedentarismo y un sue�o nocturno adecuado (7-8 horas) se asociaron con un menor riesgo posterior de demencia. La actividad f�sica se asoci� con una reducci�n media del 25% en el riesgo de demencia. Ojo al sedentarismo: permanecer sentado durante per�odos prolongados (m�s de 8 horas al d�a) se asoci� con un riesgo de demencia un 27% mayor en los tres estudios relevantes analizados.
Dormir muy poco (menos de 7 horas) o demasiado (m�s de 8) se asoci� con un riesgo posterior de demencia un 18% y un 28% mayor, respectivamente, en comparaci�n con un sue�o nocturno �ptimo de 7 a 8 horas, aunque en ambos casos (sue�o y actividad f�sica) los investigadores encontraron una considerable heterogeneidad entre los estudios analizados (49 sobre actividad f�sica y 17 sobre sue�o).
Cada d�a hay m�s evidencias de que nuestra salud cerebral futura se construye en el presente con lo que nos movemos, con lo que descansamos y ahora parece que tambi�n con nuestra actitud.
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