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En sus 10 días en el espacio, la Integrity y su tripulación recorrieron 700.237 millas (1.126.922 kilómetros) alcanzando una velocidad máxima de 24.664 millas por hora (casi 40.000 kilómetros por hora) y aunque tenían un rango de entrada de 1.957 millas, tocaron tierra, o más bien agua, a menos de una milla de su objetivo. "La NASA ha demostrado que vale la pena perseguir metas ambiciosas y que pueden inspirar al mundo. Esta misión es solo el comienzo. Esta ha sido la primera misión a la luna de muchas más por venir. Estamos ansiosos, y nuestros equipos están listos para explorar la superficie del satélite y llevar al mundo con nosotros", celebró anoche desde el centro de control de Houston Lori Glaze, la responsable del programa Artemis.
"Artemis II ha validado el vehículo, los equipos, la arquitectura y la colaboración internacional que llevarán de nuevo a la humanidad a la superficie lunar. Reid, Victor, Christina y Jeremy llevaron las esperanzas de este mundo más lejos de lo que los seres humanos han viajado en más de medio siglo. Hace 53 años, la humanidad dejó la Luna. Esta vez, hemos regresado para quedarnos. El futuro es nuestro para conquistarlo", coincidió Amit Kshatriya, administrador asociado de la agencia.
Hace 10 días, en una comparecencia justo después del lanzamiento del cohete más potente jamás fabricado, el administrador de la agencia, el dos veces astronauta Jared Isaacman, contuvo la alegría afirmando que aunque todo había ido a la perfección, la misión sólo sería un éxito cuando los cuatro viajeros espaciales se posaran en el Pacífico cerca de California. Este viernes por la noche, ya de madrugada en España, Isaacman ha celebrado por fin el extraordinario resultado de la misión más ambiciosa en medio siglo, que ha vuelto a llevar al ser humano a la luna, más lejos lo de lo que nunca nadie se alejó de nuestro planeta.
"Estados Unidos está de vuelta en el negocio de enviar astronautas a la Luna y traerlos de regreso a casa sanos y salvos. Reid, Victor, Christina y Jeremy han hecho un trabajo excepcional. Estos talentosos astronautas han inspirado al mundo y representado a sus agencias espaciales y naciones como embajadores de la humanidad hacia las estrellas. Esta ha sido una misión de prueba, el primer vuelo tripulado de la SLS y Orion, adentrándose más que nunca en el implacable entorno del espacio, y conllevaba un riesgo real. Ellos aceptaron ese riesgo por todo lo que estábamos a punto de aprender y por las emocionantes misiones que siguen, mientras regresamos a la superficie lunar, construimos una base en la Luna y nos preparamos para lo que viene después", dijo el administrador.
Para eso que viene después eran imprescindibles las pruebas realizadas en esta misión a los sistemas de soporte vital de la nave espacial, el control manual, su maniobrabilidad y datos "que servirán de guía para futuras operaciones de encuentro y acoplamiento con módulos de aterrizaje aptos para llevar tripulación durante la misión Artemis III y otras misiones futuras". Igualmente, se testaron los procedimientos de emergencia, los trajes espaciales del sistema de supervivencia de la tripulación de Orion y otros sistemas críticos de la nave. Y se empezaron experimentos críticos para preparar a los próximos astronautas para vivir y trabajar en la Luna, ya que el objetivo a medio plazo es establecer una base lunar y fijar la mirada en Marte. La investigación AVATAR, que estudia cómo responde el tejido humano a la microgravedad y al entorno de radiación del espacio profundo, será una de las principales.
Todo el equipo que ha hecho posible el lanzamiento no pudo ocultar tampoco su alegría anoche desde Texas e insistió mucho en cómo la misión ha sido posible gracias al trabajo de miles de personas de todo el mundo. "Mañana escucharán a los astronautas, en Houston, pero esta noche pertenece al equipo que construyó la máquina en la que viajaron, a los ingenieros y trabajadores. Los soldadores en Michoud (Nueva Orleands) dieron forma al escudo térmico y Los trabajadores del Centro Kennedy empacaron los paracaídas, apilaron el vehículo. ingenieros en Bremen, Torino y en toda la Alianza construyeron el módulo de servicio. Los trabajadores en Utah fundieron los propulsores. Los equipos en Stennis encendieron los motores. Los controladores en este edificio en Houston configuraron la consola durante 10 días seguidos. Buzos de la Armada sacaron a la tripulación del Pacífico de una manera increíble. El vehículo habló por todos ellos, y a 25,000 pies por segundo, dijo que el trabajo fue realmente bueno", festejó Amit Kshatriya, administrador asociado de la agencia.
Varias de las preguntas de los periodistas anoche versaron sobre uno de los aspectos más delicados y polémicos de la misión, el escudo térmico de la Orion. En misiones anteiores, no tripuladas, el paso a través de la atmósfera y en ángulo de entrada habían dejado grietas muy preocupantes. La NASA decidió reforzar el sistema, y cambiar la forma de volver a la tierra y sus ángulos para minimizar la fricción y disipar el calor, pero había mucho interés y algo de miedo. "Si en esos seis minutos no experimentaste ansiedad es que no tenías pulso", bromeó Rick Henfling, directo de vuelo del Artemis II, sobre el momento donde todo el planeta contruvo la respiración, cuando Orion perdió las comunicaciones temporalmente.
"Ya hemos recopilado muchos datos sobre el escudo. Habrían visto que había helicópteros y aviones que se posicionaron para hacer algunas fotos y recopilar información que analizaremos en los próximos días y semanas. También mandamos buzos bajo la superficie que tomaron imágenes del escudo térmico antes de que fuera remolcado para que pudiéramos entender exactamente en qué estado está después de aterrizar", explicó Glaze. "Ya tenemos a bordo del barco a dos de nuestros expertos en escudos y cuando coloquemos el módulo de la tripulación en la cubierta realizaremos algunas inspecciones. No hemos tenido tiempo de procesar todos esos datos, pero lo haremos en los próximos días y nos aseguraremos de entender si ocurrió algo anómalo", añadió Howard Hu, responsable de Orion en la NASA.
Los principales directivos de la agencia espacial han valorado la importancia de la misión en todos los sentidos. "Este es un gran paso para que podamos generar confianza, no solo en nuestra comprensión de cómo funciona esta máquina, sino también en lo que esta organización puede alcanzar. Se ha necesitado mucha disciplina y muchos cambios entre Artemis 1 y ahora para llegar hasta aquí, y el equipo realmente estuvo a la altura de las circunstancias. Para mí, ese fue casi el objetivo más grande de esta misión: demostrarnos a nosotros mismos que podíamos pasar al vuelo tripulado manteniendo el mismo nivel de conocimiento, con una gran comprensión del riesgo. Cuando vuelas con la tripulación, cuando vuelas con cualquier tripulación, el miedo puede paralizarte porque hay demasiado en juego. La tripulación lo sabía y nosotros también. Lo que hacemos es asumir riesgos calculados, y explorar implica riesgos, pero hay que asegurarse de encontrar el equilibrio entre la parálisis y la capacidad de gestionarlos y controlarlos adecuadamente", recalcó el administrador asociado Kshatriya.
Durante su sobrevuelo lunar del 6 de abril, los astronautas capturaron más de 7.000 imágenes de la superficie lunar y de un eclipse solar, durante el cual la Luna ocultó al Sol desde el punto de observación de Orion. Las imágenes incluyen vistas de la salida de la Tierra, cráteres de impacto, antiguos flujos de lava, nuestra galaxia, la Vía Láctea, así como de fracturas en la superficie y variaciones de color a lo largo del terreno lunar, explica la NASA en un comunicado. "La tripulación documentó la topografía a lo largo del terminador —el límite entre el día y la noche lunares—, donde la luz solar rasante (de ángulo cerrado) proyecta largas sombras sobre la superficie, creando condiciones de iluminación similares a las de la región del Polo Sur, donde está previsto que alunicen los astronautas en 2028. Los astronautas también propusieron posibles nombres para dos cráteres lunares, e informaron sobre destellos de impactos de meteoroides en el lado de la Luna a oscuras".
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